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Reportaje:LA VERDAD DEL 11-M

El bulo de la autoría intelectual

El PP y los 'conspiradores' manipulan una frase de la absolución de El Egipcio

Avanza la tarde este 4 de junio de 2007. En la sala del juicio del 11-M, en la Casa de Campo, seis intérpretes (dos de la Audiencia Nacional, dos de la Unidad Central de Información Exterior -UCIE- de la policía española y otros dos de la policía italiana) están prestando declaración en calidad de peritos. Son expertos en lengua árabe y sus dialectos.

He aquí la manzana de la discordia: una traducción de las conversaciones telefónicas y ambientales que durante varios días del mes de mayo de 2004 le ha grabado la policía italiana a Rabei Osman, alias Mohamed El Egipcio. Los italianos, tras obtener autorización judicial, introducen en dos apartamentos sucesivos, en Via Cadore y Via Chiasserini, en Milán, micrófonos, cámaras espía de activación automática, fuera y dentro de las viviendas; pinchan sus teléfonos fijos y móviles, disponen un control sobre su ordenador y destacan un policía para seguirle las 24 horas del día.

El resultado de esta operación es, entre otros, un diálogo entre Rabei y un discípulo, el menor Yahia Mawad, en el que el primero declara que el atentado del 11-M es un proyecto suyo que llevaron adelante sus amigos, entre quienes nombra a Serhane, El Tunecino.

"No quiero ocultarte que el atentado de Madrid lo hemos hecho nosotros, la operación de Madrid la he preparado yo, ¿me entiendes? El proyecto es mío, el grupo, ¿me entiendes...? Son todos amigos míos, nuestro grupo; cinco han muerto y Dios les ha dado el premio, y ocho se han quedado en la cárcel y yo era su hilo, pero Dios no ha querido para mí la muerte por Él, ese día yo no estaba con ellos..., pero el día 4 estaba en contacto..., el 3 ha empezado el proyecto, pero yo conocía el proyecto". Ésta es la versión en español del texto italiano, traducido a su vez del árabe hablado por un egipcio.

Los abogados de Rabei niegan en Milán, durante la investigación, que sea la voz del acusado. Durante el juicio persisten en negarlo. En noviembre de 2006, Rabei es condenado en base a estas grabaciones a 10 años de prisión por ser dirigente de una organización terrorista que se dedica a reclutar adeptos para la yihad. El joven Yahia recibe una condena menor.

El juez Juan del Olmo y la fiscal Olga Sánchez otorgan, lógicamente, gran atención a las conversaciones, ya que, de ser veraces, amplían el horizonte de la investigación española. Solicitan la extradición de Rabei, quien, tras ser interrogado y negar que se trate de su voz, es enviado a prisión. Las conversaciones y otros indicios llevan al juez a acusarle por el atentado del 11-M.

El hecho es que esta tarde del 4 de junio, a iniciativa de Endika Zulueta, abogado de oficio a cargo de la defensa de Rabei, tiene lugar el debate entre intérpretes. La iniciativa del letrado ha sido discreta. Ha solicitado en mayo a la Sección Segunda de la Audiencia Nacional (integrada por los mismos magistrados del tribunal) que se encargue un informe a los dos peritos de la Audiencia Nacional sobre el contenido de las grabaciones. Consigue la autorización. El informe, del 25 de mayo, cuestiona totalmente la versión de los italianos. Los dos intérpretes son designados peritos por el tribunal para prestar declaración en el juicio oral. A éstos se añaden dos enviados por la UCIE. En el debate queda en evidencia que el acusado, que sigue negando que sea su voz, no ha dicho en la conversación grabada que el atentado de Madrid ha sido su proyecto.

Los cuatro peritos designados por el tribunal afirman, frente a los italianos, que Rabei dijo esto: "Sí... Todos son amigos míos, de ellos cinco cayeron mártires, que en paz descansen, y ocho están en la cárcel. Pero Dios no quiso mi martirio y me salvó de la cárcel. Yo no estaba con ellos en aquellos días. Pero fue mi gente... y yo estaba al tanto previamente, pero exactamente..., exactamente lo que iba a pasar no me dijeron...". La prueba más importante contra Rabei cae al vacío.

Al haber otorgado un lugar prominente a Rabei en el relato del 11-M, el juez Del Olmo y la fiscal Sánchez han corrido un riesgo. Porque su acusación está basada prácticamente al 99% en la presunta autoinculpación de Rabei. Esa noche del mismo 4 de junio, la fiscal Sánchez presenta en el juicio sus conclusiones definitivas.

A Rabei, ¿qué se le imputa? ¿Autoría intelectual? No. ¿Acaso no se dan los requisitos del tipo penal? ¡Qué va! Es más simple: la figura del autor intelectual no existe en el Código Penal. Se puede ser autor material de un delito, cómplice, encubridor, cooperador necesario o inductor. Pero no autor intelectual. La fiscal sigue dando por buenas las grabaciones italianas e imputa a Rabei ser autor material (pertenecer a organización terrorista) y autor por inducción de los 191 delitos de asesinato terrorista. Esta misma figura de inducción también la propone para otros dos acusados: Hassan el Haski y Youssef Belhadj.

Pero esa tarde del 4 de junio ha pasado algo relevante: los tres magistrados del tribunal consideran a bote pronto que las conversaciones procedentes de Italia han quedado en entredicho.

Nada más comenzar sus deliberaciones en julio, según fuentes jurídicas, el tribunal estima que Rabei no puede ser condenado en España por pertenecer a organización terrorista porque ya está juzgado y cumple condena en Italia. Es la práctica que se sigue con los miembros de ETA condenados previamente en Francia. No condenarles dos veces por el mismo delito. Claro que éste no es el caso: Rabei podía pertenecer a dos organizaciones a la vez.

Queda, por tanto, la imputación por inducción. Pero para ello la prueba principal (la grabación) está fuera de juego. El tribunal resuelve, pues, que Rabei será absuelto.

Éste será el secreto mejor guardado. A primeros de septiembre, el tribunal concede la libertad provisional del acusado Mahmoud Slimane Aoun, para quien se pedía 13 años de prisión. Es evidente que la pena que se le va a aplicar será mucho menor. Pero no hay ninguna resolución sobre Rabei. ¿El hecho de estar cumpliendo prisión en Italia es una razón para no dictar resolución en España? Problema: en España, también Rabei está en régimen de prisión provisional, y si va a ser dejado libre de cargos debería, como en el caso de Slimane Aoun, quedar en libertad provisional, aunque sea una mera tramitación procesal.

Pero el tribunal no lo resuelve... y el secreto se mantiene.

En la mañana del miércoles 31, uno de los tres miembros del tribunal, Alfonso Guevara, anticipa a la Cadena Ser que la sentencia puede deparar "una sorpresa". Apenas se conocen detalles de la sentencia, el PP y los medios de la conspiración tienen coartada: el autor intelectual del 11-M queda en libertad. Pero, ¿quién ha calificado en las conclusiones definitivas de autor intelectual a Rabei? Ni la fiscal Sánchez, ni las otras acusaciones.

Entonces, ¿de dónde sale esta historia? Es la sentencia la que, al analizar la situación de Rabei, dice en un párrafo lo siguiente: "Por último, las conversaciones de Rabei Osman en las que, según las acusaciones, se le atribuye la autoría intelectual de los atentados al decir que 'lo de Madrid fue mío... era mi proyecto querido', etcétera, son claramente equívocas".

¿Es verdad que "las acusaciones" afirman que en esas conversaciones Rabei Osman "se atribuye la autoría intelectual?". No consta. Lo cierto: ninguno de los escritos de calificación, reproducidos en la sentencia, atribuye a Rabei la "autoría intelectual" del 11-M. ¡Pero los medios de la conspiración y el PP ya van servidos! Tienen la frase apócrifa para intentar salvar la cara, tras tres años y medio de campaña de la conspiración.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 4 de noviembre de 2007