Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:

Una escuela con estrella Michelin

La barcelonesa Mey Hofmann forma a cocineros desde hace 25 años

Si no hubiera sido por las enseñanzas que recibió de niña de una monja alemana "que cocinaba como Bocuse" y por su personalidad emprendedora, quizá Mey Hofmann no hubiera logrado hacer de su pasión su modo de vida. Su universo gastronómico (www.hofmann-bcn.com) gravita en torno a una escuela y un restaurante satélite. En 2004 obtuvo una estrella Michelin. "Es la única escuela de cocina en España e incluso en Europa con este reconocimiento", dice satisfecha de cumplir ya 25 años preparando a profesionales de los fogones.

El aniversario lo celebra a su modo: trabajando. Estrena un local en Barcelona, en el Carrer La Granada del Penedés, 14-16. Allí estará su restaurante, que compartía espacio con la Escuela Hofmann en el barrio del Borne (Argentería, 74-78). Otros ingredientes del menú aniversario: dos libros (sobre pastelería y la cocina Hofmann) que saldrán hacia Navidad. Se suman a Fuego y pasión en la cocina y a Socorro, tengo invitados.

Hija de un ingeniero alemán y de una concertista de piano catalana que la enseñaron "a ser independiente", Mey Hofmann empezó a pringarse las manos a los nueve años, en un internado veraniego. De mayor, la afición se consolidó: recopilando recetas, investigando, cocinando en casa para familia y amigos... "En el bautizo de mi hija, con 200 invitados, lo preparé yo todo", recuerda. "¿Por qué no enseñas lo que sabes?", le dijeron. Y puso manos a la obra. En 1983 abrió un pequeño local en Barcelona y empezó la historia de la Escuela Hofmann.

Sus armas, además de un entusiasmo irreductible, eran estudios gastronómicos en París ("en una escuela donde se valoraban los ingredientes mediterráneos") y formación en Ciencias Económicas, gemología y diseño. Un cóctel profesional del que ha sacado provecho en su quehacer culinario: "Son muy importantes las proporciones, los colores, las texturas. La cocina es un arte".

Cuando se escapa a Italia, donde cocina para sus nietos, trastea por los mercados, donde se siente como pez en el agua. La Boquería de Barcelona es un templo sagrado para ella. También es devota del aceite de oliva y de la sardina. Humilde pescado que dignifica "hasta la enésima potencia" en una coca o torta finísima, con base de tomate y hierbas. Este plato también cumple 25 años: "Figura en carta desde el primer día".

Sobre una base que fusiona estilos y técnicas, lo tradicional y lo vanguardista, su enseñanza está "ligada con la práctica". Los alumnos cocinan para el restaurante y sus logros se incorporan a los menús. Otro secreto del éxito: "Abordan muchas disciplinas". No sólo manejan los fogones. Dominan los vinos, aprenden gestión, recursos humanos, idiomas, cultura gastronómica... Otro punto clave que les transmite: "Aunar calidad y precisión y cocinar con rigor y cariño. Los comensales tienen que sentirse como en casa".

Esto lo bordan chefs como Berasategui, Carme Ruscalleda o Sergi Arola. Según Arzak, "Mey ha nacido para enseñar".

Miles de alumnos

- "Imagínate, cada año salen de mi escuela unos 200 alumnos procedentes de todo el mundo", cuenta la cocinera-profesora Mey. Se siente recompensada cuando acude a un restaurante y sale a saludarla algún pupilo: "Me pasó hace poco en París y en Lima". Otros están cerca (Vacarisses, Barcelona), como la especialistaen jardines comestibles Montse Estruch.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de noviembre de 2007

Más información