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Entrevista:REMEI SIPI | Experta en movimientos sociales africanos

"Las mujeres son el motor de la subsistencia de África"

Remei Sipi (Rebola, Guinea Ecuatorial, 1952) preside en Barcelona la Asociación de Mujeres E'Waiso Ipola y promueve una federación de asociaciones de mujeres africanas en España. Acaba de impartir en la Universidad de Deusto un curso sobre movimientos sociales en África.

Pregunta. ¿Cuál es la situación de las mujeres del África subsahariana?

"Occidente no vela por los derechos humanos en África, sino por su interés"

"Sufrimos triple discriminación, pero no queremos victimizarnos"

Respuesta. Están a años luz de las conquistas logradas por las occidentales. En cualquier caso, África es muy extensa como para generalizar. Hay que distinguir entre la zona rural y la urbana. En la ciudad no están tan excluidas como en el campo, y la mayoría trabajan en el comercio. La prostitución, originada por la pobreza y el desempleo, es uno de los principales problemas. Y, con ella, el sida.

P. ¿Empiezan a ganar presencia en los espacios públicos?

R. Sí. De cada mil universitarios sólo 15 son mujeres, pero la cifra sube, y la formación conllevará más presencia. Las familias ya no priorizan la educación del niño como antes, cuando se pensaba que una embarazada no podía estudiar. Tenemos ya una presidenta [Ellen Johnson Sirleaf, en Liberia] y el 16% de parlamentarios son mujeres.

P. ¿Es prioritario controlar la natalidad?

R. Las africanas tienen 6,4 hijos de media, pero la mortalidad infantil y la de las madres en el parto es muy alta. Está bien informar de planificación familiar, pero la maternidad en África es prestigio, y no puedes decidir tener sólo dos hijos si no sabes que ambos sobrevivirán. Es más importante centrarse en proteger de las enfermedades venéreas. La promiscuidad masculina hace que las mujeres se contagien más. La prioridad es proteger la salud de la mujer.

P. ¿Debe Occidente promover los derechos humanos en África?

R. La situación actual obedece a circunstancias históricas, como la esclavitud y el colonialismo, pero África existía antes. Algunos autores plantean que si el continente se desconecta del Norte se desarrollará por sí mismo. En un mundo globalizado no abogo por ello, pero sí por diseñar un modelo propio que concuerde con la mentalidad africana. El Primer Mundo, en vez de exportar su modelo, debe dejar de apoyar a los dictadores. Se habla de derechos humanos, pero cuando Occidente trata con África no vela por ellos, sino por sus intereses económicos. El desarrollo de las mujeres vendrá de la mano del desarrollo del continente.

P. ¿Qué papel asumen las mujeres ante las migraciones y los conflictos bélicos?

R. Son el motor de la subsistencia del continente. Caminan kilómetros para recoger leña, siembran, cocinan, truecan entre ellas,... No se hacen cargo sólo de su familia, sino de la de sus maridos. La promesa de sus esposos de volver o enviar remesas no se cumple durante años, Otros mueren por el camino sin que su mujer lo sepa. En las guerras, son la población más desplazada a campos de concentración, son sistemáticamente violadas, y se tienen que hacer cargo de los heridos, los ancianos, los huérfanos,... Hay que visibilizar esas capacidades y darles categoría social. Más que víctimas, madres protectoras o mujeres subyugadas por el matriarcado, somos grandes creadoras de estrategias de supervivencia.

P. ¿Cómo se organizan las inmigrantes?

R. Sufrimos una triple discriminación (mujer, inmigrante y negra), pero no queremos victimizarnos. Creamos redes con mujeres inmigrantes de otras regiones para visibilizar nuestras reivindicaciones. Las principales son que la documentación de las mujeres no se vincule a la de sus maridos; que a nuestros hijos nacidos aquí se les considere ciudadanos, pues la sociedad no acaba de tratarles como tales; mejorar la condición laboral del servicio doméstico; dignificar ese trabajo del cuidado que aportamos,... No estamos en condiciones óptimas para militar, porque bastante tenemos con sobrevivir, pero estamos creando la federación de mujeres africanas y participamos en asociaciones feministas españolas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de noviembre de 2007