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Marruecos expresa su rechazo al viaje de los Reyes a Ceuta y Melilla

El primer ministro, El Fassi, pide que don Juan Carlos renuncie a la visita

Marruecos tensó ayer la cuerda con España para mostrar su disgusto por la primera visita de los Reyes a Ceuta y Melilla, pero también dejó caer que no llegará a romperla. El ministro-portavoz marroquí, Khalid Naciri, manifestó el "total rechazo y reprobación" del Gobierno por la visita real a dos "ciudades marroquíes expoliadas".

Los términos de su declaración son mucho más duros de los empleados por su predecesor, Nabil Benabdalá, cuando en 2006 el presidente José Luis Rodríguez Zapatero anunció que iba a viajar a las dos ciudades autónomas.

Benabdalá evitó, por ejemplo, entonces mencionar el supuesto carácter "expoliado" de Ceuta y Melilla, que Zapatero fue el primer jefe de Gobierno en visitar desde 1981.

A la declaración del portavoz se añadió además un comunicado del primer ministro, Abbas el Fassi, en el que pide al monarca español que "renuncie" al desplazamiento. La víspera, El Fassi recalcó en Rabat, ante el Parlamento, que "no ahorrará esfuerzos" para "recuperar" las dos ciudades.

Casi al mismo tiempo, en Marraquech, el ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, comunicaba a su homólogo, Taeib Fassi-Fihri, en una conversación a solas, que los Reyes viajarán a las ciudades autónomas el lunes y martes. "Pese al anuncio, Fassi-Fihri siguió mostrándose muy amable con la delegación española", aseguró uno de sus miembros.

Fassi-Fihri informó ayer al Consejo de Ministros marroquí de la inminencia de la visita real. Al término de la reunión, el ministro-portavoz condenó esta "iniciativa lamentable". Naciri señaló a este corresponsal que, cuando concluya el viaje de los Reyes, hará una nueva valoración.

Pese a la aparente dureza de los términos, la reacción de Marruecos es moderada porque no lleva aparejada ninguna medida concreta de protesta como, por ejemplo, la llamada a consultas de su embajador en Madrid, Omar Azziman.

Buena relación

De forma un tanto velada, Naciri reiteró también el interés de Marruecos por mantener una estrecha relación con España. "Creemos", declaró a EL PAÍS, "que la amistad entre nuestros dos países, a la que estamos apegados y que se ha consolidado estos últimos años, no resulta fortalecida por esta iniciativa".

Descartó también cualquier medida coercitiva para imponer la reivindicación marroquí. El contencioso territorial, dijo, "debe de ser abordado con inteligencia, respeto mútuo, concertándose y dialogando".

Los partidos políticos marroquíes y su prensa emplearán un lenguaje más contundente cuando se pronuncien sobre el viaje, que coincide además con el 32 aniversario de la Marcha Verde con la que Hassan II logró adueñarse del entonces Sáhara español.

Zapatero y Moratinos se han atrevido a organizar una visita sin precedentes porque creen que han afianzado tanto la relación con Marruecos que "el viaje de los Reyes solo generará leves turbulencias y no una crisis con el país vecino", recalca un alto cargo de Exteriores.

El jefe del Ejecutivo, al que la oposición acusa de dejar que "España se rompa", puede además demostrar que es capaz de gestos patrióticos de los que su predecesor, José María Aznar, fue incapaz. Gustavo de Arístegui, portavoz parlamentario popular para la política exterior, afirmó ayer que la visita es "extraordinariamente positiva".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de noviembre de 2007