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Crónica:Décima jornada de Liga

Al Barça no le basta con Ronaldinho

Los azulgrana no pasan del empate ante un Valladolid especialmente combativo

No espabila el Barcelona, incapaz de cuadrar un buen partido en cancha ajena, reiterativo con el empate, un signo que el año pasado le abocó a la ruina. Impotente y desvertebrado, ayer ni siquiera encontró alivio en Ronaldinho, que recuperó su mejor versión en mucho tiempo e incluso marcó un gol de jugada, situación que no se daba desde hace medio año. Ronnie salió ileso, por no decir victorioso, de un encuentro que comprometió seriamente el juego azulgrana. Así las cosas, el problema del Barça no es individual sino colectivo.

Jugó el Barcelona de salida a remolque de la clasificación y del partido, incapaz de encontrar su sitio en la cancha, paralizado todavía por la goleada de Mestalla y desbordado por el Valladolid, cuyo despliegue era tan armónico como efectivo. Mendilibar aplicó el mismo plan que ante el Madrid y el equipo pucelano estranguló al azulgrana durante media hora larga con un fútbol de mucha presión, buen ritmo y notable combinación.

VALLADOLID 1 - BARCELONA 1

Valladolid: Alberto; Pedro López, Rafa, García Calvo, Marcos; Sisi (Víctor, m. 71), Vivar Dorado, Álvaro Rubio, Sesma; Kome (Óscar Sánchez, m. 80) y Llorente (Ogbeche, m. 63). No utilizados: Butelle; Alexis, Baraja y Borja.

Barcelona: Valdés; Puyol, Márquez (Zambrotta, m. 60), Milito, Sylvinho; Xavi, Touré Yaya (Gudjohnsen, m. 69), Iniesta; Messi, Bojan (Giovani, m. 73) y Ronaldinho. No utilizados: Jorquera; Thuram, Oleguer y Ezquerro.

Goles: 1-0. M. 15. Llorente se aprovecha de los espacios de la defensa y anota tras un rechace de Valdés. 1-1. M. 42. Ronaldinho, dentro del área, recibe un pase de Xavi y supera por alto a Alberto.

Árbitro: Velasco Carballo. Amonestó a Llorente.

Unos 20.000 espectadores en Zorrilla.

El brasileño, que marcó el gol, se reencontró con una de sus mejores versiones

La energía y velocidad local contrastaban con la lentitud barcelonista. El gol de Llorente retrató la aplicación de unos y el desinterés de los otros en la contienda. Jonathan Sesma se había retirado a la banda para atarse las botas y a la que su equipo le quitó la pelota al contrario, pidió permiso al árbitro para entrar en el campo sobre la marcha, se incorporó al ataque por el flanco derecho, recibió de Pedro López, progresó con su zurda hasta encarar a Sylvinho y Milito y su centro al punto de penalti lo remató Llorente.

Exigido reiteradamente, Valdés no pudo entonces con el disparo del ariete, punto y final de un Valladolid que defendía con vigor y acababa todas las jugadas en el área del Barcelona. Distraído Márquez, desplazado Puyol al lateral y vulnerable Sylvinho, los azulgrana cerraban mal y atacaban peor, incapaces de abrir el campo, faltos de jugadores de banda y sobrados de medias puntas y falsos delanteros. Apenas había llegadas al área, salvo cuando Bojan le tiró un desmarque a Messi, que el ariete no atinó a cruzar sobre la salida del portero. Muy lento, excesivo en la conducción del balón y en la reiteración del pase al pie, el Barça sólo encontró la meta rival cuando Ronaldinho se arrimó al balcón del área después de un nuevo ejercicio de esterilidad como trescuartista.

Ronnie apareció por sorpresa ante los centrales del Valladolid, se perfiló para la mirilla de Xavi, interior de toque profundo, aguantó la entrada de Rafa nada más contactar con el cuero y remató sobre la salida de Alberto. El empate fue una noticia estupenda para el Barcelona, inferior en fútbol y organización al Valladolid, muy trabajado, más concentrado y con una mejor visualización del encuentro.

Feliz por su reencuentro con el gol, Ronaldinho ya no se movió de su demarcación de delantero centro, decisión que obligó a Bojan a volcarse hacia la izquierda, al tiempo que Messi se arrancaba desde fuera hacia adentro, siempre amenazando con un pase interior o el disparo. Más verticales y rápidos, los azulgrana embistieron al Valladolid, que aceptó con buen gusto el intercambio de golpes. Bojan, por ejemplo, remató al poste después que Messi hubiera eliminado hasta tres contrarios y Valdés sacó un par de remates de gol. Iba y venía la pelota en las dos áreas, reflejo de que el partido estaba abierto, confiado el Barça en que la suma de sus delanteros le daría la victoria después de no poder imponer su juego y gobernar el partido.

Víctor Valdés fue más requerido que Alberto porque Sesma estuvo tan activado como Ronaldinho. El brasileño recuperó anoche su protagonismo, por encima incluso de futbolistas como Messi, y su juego fue la mejor salida para el Barça, entregado a un partido de alto voltaje, preocupado por no dar con la tecla. Pasa el tiempo y no se mueve del empate cada vez que sale de casa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de noviembre de 2007