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Reportaje:Décima jornada de Liga

La desesperación de Rijkaard

El entrenador del Barça afirma que a sus jugadores les falta "sacrificio como equipo"

No hay día en que Frank Rijkaard, técnico del Barça, no se queje después de disputar un partido fuera de casa. No es extraño, porque los azulgrana no dan ni una lejos del Camp Nou. Toda la firmeza que expresan en su estadio contrasta con sus negadas salidas, ya sea en El Madrigal (3-1), en Ibrox Park (0-0) o anoche en el Nuevo Zorrilla (1-1). Por no recordar las visitas a Pamplona y Santander, saldadas ambas con empate a cero.

El Barça suspendería si le puntuaran sólo por su rendimiento a domicilio, porque de 15 puntos posibles sólo ha sumado seis, y tres los sumó en campo del colista, el Levante. "Hemos empezado flojos, y después pudimos remontar tras el empate, pero en el segundo tiempo hemos cometido demasiados errores y jugado sin sentido de equipo ni organización. No hemos cumplido ni jugado bien", se lamentó el entrenador, que añadió: "Bojan envió una pelota al palo, pero ellos también pudieron marcar. Valdés y Milito han sido casi los mejores".

"Las Ligas se ganan en la segunda vuelta", relativizó el preparador holandés

"Falta el trabajo sucio, correr sin balón, crear espacios para los compañeros", abundó

Llueve sobre mojado, y el Barça sumó sólo un punto cuando necesitaba dar la réplica a la goleada del Madrid en Mestalla. El equipo de Schuster es el líder, con cuatro puntos de ventaja sobre los azulgrana y el Villarreal.

"Faltan todavía muchísimos partidos y sé que las Ligas se ganan en la segunda vuelta", relativizó el entrenador holandés. "Regresarán los jugadores que están lesionados y todos los equipos tendrán sus problemas pero no puedo sentirme contento", reflexionó Rijkaard, más inquieto por otra razón. Sabe de sobra que el Barça empieza a mostrar los mismos problemas que el año pasado. "¿La solución?", dijo, en una respuesta que recordó mucho al balance que hizo tras la pérdida de la Liga la temporada pasada. "Es el trabajo, el trabajo sucio y el sacrificio de todos los jugadores. El correr sin balón, el crear espacio para tu compañero. Falta este sacrificio como equipo, que se vea una unidad, un organismo que bascule, que apriete al oponente. El Valladolid, en la segunda parte, ha funcionado mejor".

Con cierto aire funcionarial, Xavi dijo que Rijkaard tenía razón: "Hemos empatado porque hemos sido más agresivos y en la segunda parte dejamos de serlo. Ellos han apretado más y teníamos que haber mantenido esa línea y ser más efectivos. Estos partidos son importantes para ganar la Liga. Hay que romper esta dinámica". Sylvinho se pronunció en la misma línea: "El Valladolid juega bien al fútbol pese a su posición en la tabla. Ha marcado pronto y entonces hemos tenido que hacer un esfuerzo extra. Nos faltaron ideas, pero se habría dado otro partido si llega a entrar el remate al palo de Bojan y pitan el penalti a Ronaldinho". Bojan lamentó la mala suerte y Mendilibar se fue quejándose de la suerte. "Sí, hemos tenido ocasiones suficientes para ganar, pero no lo hicimos".

"Sé que poco a poco voy a recuperar mi forma", argumentó Ronaldinho, que aseguró que le habían hecho un penalti que el árbitro no pitó. "Estoy contento porque voy recuperando mi nivel en cada partido que pasa, pero es una lástima que no hayamos ganado". Ayer no fue sustituido como de costumbre y marcó un gol de jugada, cosa que no ocurría desde hace prácticamente medio año, desde el 26 de mayo, cuando a los dos minutos de juego batió a Abbondanzieri después de una asistencia de Eto'o en el Camp Nou. El gol del brasileño sería decisivo porque el Barça ganó al Getafe por 1-0. La alegría de Ronaldinho, sin embargo, duró poco porque a los 39 minutos, el árbitro Pérez Burrull le expulsó por agredir a Belenguer.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de noviembre de 2007