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El PSdeG lanza la candidatura del ministro de Cultura

César Antonio Molina se estrena en un mitin sobre los logros de Zapatero

Es un secreto a voces que todos dan por definitivo aunque él se resista a confirmarlo: César Antonio Molina, tras dar el salto a la política activa al convertirse, en julio pasado, en ministro de Cultura, terminará de comprometerse con el PSOE al encabezar la candidatura al Congreso por la provincia de A Coruña en las elecciones generales de marzo. Molina se estrenó ayer como mitinero arropado por sus compañeros y amigos socialistas de su ciudad natal, en un acto organizado por este partido en el marco de la campaña del Gobierno para difundir, bajo el título de Con Z de Zapatero, los logros de su gestión.

Javier Losada anunció que la lista coruñesa contará con la "C de César"

Tras el mitin, el alcalde y Molina fueron a visitar la Torre de Hércules

Fue el alcalde de A Coruña y senador socialista, Javier Losada, el que se encargó de confirmar la candidatura de Molina. La lista coruñesa para la próxima contienda electoral, proclamó el regidor, "contará con la C de Carmen Marón [concejal y diputada en el Congreso] y la C de César". "Deberá ser el partido el que lo diga", comentó el ministro, entre risas y evasivas, tras el mitin.

En su larga intervención, de más de una hora, en la que se explayó en leer, uno a uno, y con profusión de datos y cifras, los logros de la gestión del Gobierno socialista en todos los ámbitos, Molina no habló de candidaturas pero sí se preocupó en explicar las razones que lo llevaron a implicarse en política. Escritor y periodista, este coruñés de 55 años se definió a sí mismo como "un intelectual, heredero de una ideología" que profesaron varias generaciones de su familia, republicana y represaliada durante los 40 años de Dictadura franquista. "Siempre presumí de ese pedigrí", aseguró Molina. Incluso durante su difícil mandato, dijo, como director del Círculo de Bellas Artes de Madrid que era considerado por el PP, entonces en el poder (1996-2004), "el último bastión rojo".

Si con la llegada del PSOE al Gobierno central, Molina ya perdió un poco de la "libertad e independencia" de la que dijo presumir al ser nombrado director del Instituto Cervantes, su compromiso con los socialistas se asentó al aceptar la cartera de Cultura, en julio pasado. Molina hizo entonces credo de la cita de Azaña que Zapatero le dedicó, cuando se sentó por primera vez en el Consejo de Ministros: "La política es la más importante manifestación de la cultura". "Yo sigo haciendo lo de siempre, trabajar por la cultura y para que los ciudadanos sean más partícipes de sus ideales", remachó a modo de justificación.

Transcurridos los 100 primeros días de mandato como ministro, Molina aparenta estar a gusto. Para su primer mitin ayer, acompañado del presidente de la Diputación coruñesa, Salvador Fernández Moreda, de Carmen Marón y del alcalde de la ciudad, el responsable de Cultura se tomó muy en serio la encomienda de ensalzar y desgranar los logros del Gobierno de Zapatero en estos casi cuatro años. "Pasará a la historia por ser el más comprometido y que más mejoró la vida de los desfavorecidos", pronosticó. Entre pinceladas sobre el crecimiento económico, la reducción del paro y elogios a las políticas sociales, "la seña de identidad de este Gobierno", y la transparencia "que es una de las grandes cualidades" del equipo de Zapatero, Molina fue intercalando también criticas a la derecha. "Ejerció el poder de manera autoritaria, nada que ver con el diálogo y el consenso" que caracteriza, opinó, el Ejecutivo socialista del que forma parte.

Tampoco olvidó de incluir un pequeño balance de la gestión del Gobierno en la provincia cuya lista aspira a encabezar en marzo: "En A Coruña, donde Aznar invertía un euro, Zapatero invierte dos". Pero uno de los logros de los que se siente más orgulloso es la reciente candidatura de la Torre de Hércules a Patrimonio de la Humanidad. "Es curioso que ahora quieran hacerse la foto con la Torre los que han tenido que esperar a que yo fuese ministro para dar este paso de gigante" que colocará, aseguró Molina, el faro coruñés "donde siempre tuvo que estar". Ayer, tras el mitin, él, "un coruñés de la calle de la Torre", acudió a visitar el monumento.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 28 de octubre de 2007