El AVE deja al Garraf sin Cercanías

La inyección de cemento en el subsuelo rompe un túnel de Ferrocarrils

Más problemas ferroviarios en Cercanías y, para que nada falte, también en Ferrocarrils de la Generalitat (FGC). Las obras del AVE provocaron ayer otra vez el corte de las líneas 2 y 10 de Cercanías y, además, inutilizaron la del Baix Llobregat de FGC. El incidente se produjo en Bellvitge (L'Hospitalet de Llobregat), a escasos metros de donde se han registrado hasta cinco socavones en las pasadas dos semanas. Esta vez cedió la pared del túnel de Ferrocarrils, que se inclinó unos 30 centímetros hacia la vía haciendo imposible la circulación de los trenes. Este problema cuestiona casi de forma definitiva la llegada del AVE a Barcelona el 21 de diciembre. El propio presidente de la Generalitat, José Montilla, aceptó ayer que se posponga si es por motivos de seguridad. De momento, lo que ha quedado cortado durante una semana como poco es Cercanías y Ferrocarrils.

Montilla acepta que se aplace la llegada del AVE por motivos de seguridad
El corte de las líneas de Cercanías y Ferrocarrils durará al menos una semana
La pared del túnel de FGC cedió 30 centímetros y se rompió la catenaria

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En la zona donde se produjo el problema se estaba inyectando cemento para compactar el terreno y se hacía porque se habían producido socavones debido a que las paredes del túnel del AVE estaban mal selladas y se registraban filtraciones. El agua que entraba en el túnel del AVE era bombeada al exterior, pero dejaba huecos en el terreno limítrofe sobre el que circulan dos líneas de Cercanías. La función del cemento era rellenar cualquier hueco que pudiera aparecer en el subsuelo. Pero se produjo una consecuencia imprevista: el cemento ejerció presión sobre una de las paredes del túnel de Ferrocarrils de la Generalitat y la empujó hasta inclinarla sobre la vía, rompiendo además las fijaciones de la catenaria y de la línea eléctrica que da energía al sistema de señales.

El túnel de Ferrocarrils se halla justo encima del túnel del AVE, pero por debajo de la línea de Cercanías. Los técnicos analizaban ayer las posibilidades de reponer el servicio en el menor tiempo posible, ya que la línea conecta Barcelona con la comarca del Baix Llobregat, la más poblada e industrial de Cataluña tras la del Barcelonès, que incluye la capital. La primera hipótesis era cercenar la vía afectada y circular a través de la otra, eso sí, con la mitad de la capacidad. Esto podría conseguirse en un par de semanas. Aunque no es seguro que pueda hacerse porque la pared hay que reconstruirla desde fuera. Las prospecciones más pesimistas hablan de dos meses para restablecer la normalidad.

El comité de emergencia se limitó ayer a tomar algunas de las decisiones ya estudiadas el pasado jueves tras el socavón: cortar las vías de tren entre Sants y Bellvitge y suplir el servicio con autocares. De 210 a 220 se alquilarán, muchos de fuera, porque en Cataluña ya no hay libres. Los trenes de media distancia del sur harán intercambio en Sant Vicenç de Calders. El Ayuntamiento de Barcelona analiza la posibilidad de habilitar zonas de aparcamiento y el Gobierno catalán, la de segregar un carril en la entrada y salida de Barcelona.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0020, 20 de octubre de 2007.

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