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Marcha vecinal contra los derribos en la Cañada Real

150 afectados piden a Gallardón que legalice sus casas

Una manifestación espontánea de unos 150 vecinos de la Cañada Real Galiana recorrió a pie los 12 kilómetros que separan esta zona protegida situada junto a Rivas-Vaciamadrid (al este de Madrid) y las dependencias del Ayuntamiento de Madrid en el distrito de Vicálvaro. Los concentrados, que carecían de permiso de la Delegación del Gobierno para esta protesta, causaron atascos a la entrada a Madrid por la autovía de Valencia (A-3), de la que ocuparon un carril.

Los manifestantes protestaban por la carga policial desproporcionada del pasado jueves y para pedir que terminaran de inmediato los desalojos de chabolas en su barrio. "Llevamos 30 años viviendo en esta zona y ahora están en contra de nosotros. Hay otras construcciones, como la incineradora de Valdemingómez, que también están en terreno protegido", protestó Miguel Martín, de la Asociación de la Cañada Real Galiana Sector V.

Durante la marcha, se vivieron momentos de tensión, ya que unos 15 agentes antidisturbios intentaron impedir que los manifestantes siguieran caminando por la autovía. Los agentes intentaron sacarlos a la altura del barrio de Santa Eugenia para evitar mayores problemas de tráfico, pero no lo lograron. Los vecinos siguieron andando por las calles aledañas hasta desembocar de nuevo en la autovía. "¿Nos vais a pegar como ayer?", preguntaba a gritos una mujer.

Tras una calurosa marcha que duró dos horas y 45 minutos, los afectados por los desalojos llegaron a la Junta Municipal de Vicálvaro. Un férreo dispositivo policial formado por unas 20 furgonetas de la Unidad de Intervención Policial (los antidisturbios) y una decena de agentes locales vigilaba la plaza. Los policías sólo permitieron la entrada de cuatro representantes vecinales a la junta para ser recibidos por las autoridades. Pero al final, sólo recibieron un plantón. "Hemos esperado durante más de 20 minutos, pero nos han chuleado. Nos han dicho que no nos podían recibir porque no lo habíamos pedido por escrito. Tendremos que volver y presentar un papel para que nos den la reunión", dijo uno de sus representantes.

Mientras, los que esperaban abajo no pararon de corear gritos como "legalización de nuestras casas", "no queremos violencia" y "que somos personas, no nos peguéis", entre otros.

Los vecinos de la Cañada Real Galiana aprovecharon la tarde del jueves para limpiar el solar de la vivienda que fue derruida por la mañana. En ella aparecieron ayer unos ladrillos comprados tras colecta popular entre los vecinos para que los propietarios puedan rehacer su vivienda, si así lo quieren. Durante toda la noche y parte de la mañana, encendieron hogueras en medio del campo en señal de protesta por los derribos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 20 de octubre de 2007