Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:

Urdaibai lucha contra la invasión

Una planta de origen estadounidense ha dañado 88 hectáreas de la reserva desplazando a las especies autóctonas

La expansión de una planta exótica invasora amenaza los humedales de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai. Se trata de la Baccharis halimifolia, una especie originaria de EE UU que se ha extendido por 88 hectáreas de las marismas desplazando a las plantas autóctonas y dañando los humedales. Medio Ambiente ha puesto en marcha un programa piloto en 12 hectáreas para comprobar las técnicas más eficaces para erradicarla. La titular de ese departamento, Esther Larrañaga, guió ayer a los medios de comunicación por los humedales de Forua para conocer la planta y los trabajos de eliminación.

La baccharis es un arbusto leñoso procedente de Massachussets, Florida y Texas que se introdujo en el País Vasco a mediados del siglo XX para fines ornamentales en jardinería. Su "extraordinaria capacidad de dispersión y adaptación", en palabras de la directora de Biodiversidad, Elisa Sainz de Murieta, le ha permitido colonizar las marismas de Urdaibai. Su presencia ha desplazado a las especies autóctonas que garantizan el equilibrio del ecosistema y está modificando las dinámicas hidrológicas de la zona. "A medio plazo podría incluso acelerar la desaparición de los humedales", alertó la consejera.

Medio Ambiente destina 300.000 euros a un plan para eliminar la 'baccharis'

Su erradicación resulta extremadamente complicada, porque su semilla se dispersa mucho, las especies viven hasta 20 años desarrollando un fuerte tronco y las plantas crecen con un espesor que dificulta acceder a ellas. Por ello, Medio Ambiente se va a gastar 300.000 euros para probar en 12 hectáreas la eficacia de distintas técnicas mecánicas y químicas que pueda aplicar después en las 88 hectáreas dañadas.

Los ejemplares jóvenes se arrancan y los demás se podan, se quema el terreno y finalmente se inunda. A las plantas más desarrolladas se les corta el tronco y se introduce un emplaste de herbicida que la seca durante ocho semanas hasta matarla. "Es un proceso complejo y lento, que hay que hacer planta por planta. La espesura de los ejemplares obliga a ir abriendo canales para acceder a ellos", detalló la directora.

Larrañaga precisó que un tercio de las personas contratadas para desarrollar el proyecto son discapacitadas.

En las zonas tratadas está emergiendo de manera natural el carrizo, especie autóctona habitual en las marismas, de tallos muy alargados y flores similares a las espigas.

Botánicos especializados están proponiendo especies autóctonas y potenciales cuya introducción favorecería la recuperación de la zona. El programa ha sido diseñado a largo plazo, ya que la alta capacidad reproductiva de la especie invasora exigirá repasar la zona de forma periódica.

La baccharis resulta más dañina aún que la hierba de la Pampa -inconfundible por su forma de plumero blanco-, la otra especie invasora que está combatiendo el departamento en la zona.

El programa incluirá también la celebración de unas jornadas de sensibilización dirigidas de forma especial a las empresas de jardinería para que dejen de cultivar la planta, y también a las instituciones y la población general para que conozcan los daños que causa la baccharis.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 18 de octubre de 2007