Barcelona, a la cola del consumo de agua de las grandes urbes

La Torre Agbar acoge una exposición gratuita sobre la historia del grupo en su 140º aniversario

El consumo de agua en la ciudad de Barcelona es bajo. Al menos, es bajo si se compara con lo que ocurre en otras 11 ciudades destacadas de los cinco continentes. De media, cada día se consumen en la capital catalana 116 litros por persona. En París, el consumo es superior (162 litros). Y es aún mucho mayor en Nueva Delhi (172), Tokio (320), Nueva York (503) y, sobre todo, en la ciudad que va en cabeza en materia de derroche de agua: Pekín, con 666 litros por persona y día de consumo. Sólo Dakar tiene un consumo más bajo que Barcelona entre las ciudades comparadas, con 54 litros. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), una persona necesita al menos 20 litros al día, aunque no considera "óptimo" un consumo por debajo de los 80.

La empresa dice que una subida "leve" de la tarifa permitiría mejorar el sabor del agua

La punta máxima de gasto en Barcelona se alcanza entre las seis y las ocho de la mañana, según el Centro de Control Operativo de Aguas de Barcelona (Agbar). Y así lo reflejan las pantallas que se encienden cuando se dispara la curva del consumo en la exposición Els camins de l'aigua. Aigües de Barcelona (1867-2007), una història ciutadana. La exposición, en la Torre Agbar de Barcelona, es uno de los actos con que la compañía celebra su 140º cumpleaños.

A raíz de la iniciativa, el acceso al vestíbulo de la torre será libre al público hasta el próximo mes de enero, para que pueda ver una breve exposición que recorre mediante instalaciones audiovisuales la evolución del grupo y, en paralelo, de la propia ciudad de Barcelona a partir del despegue de su industrialización. De la Barcelona del Plan Cerdà y el dibujo del Eixample hasta hoy, pasando por episodios como la colectivización del grupo por los trabajadores en la Guerra Civil (sustituyeron su nombre por el de Sindicato Obrero de las Aguas de Barcelona) y la creación de la llamada policía de los ríos, para combatir los vertidos incontrolados de algunas industrias.

La cifra de consumo relativamente bajo de agua en la capital catalana "se explica por la cultura del ahorro de agua, pero también por la eficiencia del sistema de transporte y distribución de agua que gestiona Aguas de Barcelona", subrayó ayer Jordi Mercader, presidente de esta empresa, pocas horas antes del acto institucional del aniversario.

La compañía, controlada por Suez y por La Caixa (a través de su nueva empresa Criteria), ha decidido celebrar un aniversario poco redondo como el 140º "porque nos parecía un buen momento de afirmación en sus proyectos de futuro, porque tenemos la oportunidad importante de crecer en el negocio del agua", subrayó Mercader, quien en su discruso haría hincapié en el compromiso de Agbar de "ofrecer a sus clientes un buen servicio" y en la necesidad de articular una "colaboración franca entre las administraciones y el operador".

En España, Agbar gestiona el agua de más de mil ayuntamientos, con modelos diversos según el marco institucional y jurídico de cada comunidad o municipio.

En la presentación del 140º aniversario, el director general de Agbar, Àngel Simon, recordó que no hay límite a la concesión de la empresa para suministrar agua al área metropolitana de Barcelona y sugirió que el sabor del agua en ella podría mejorar mediante la instalación de plantas de tratamiento de ósmosis en Sant Joan Despí, "con un incremento leve de tarifa" porque "es un problema de coste".

Hace tres años, la Agencia Catalana del Agua (ACA) inició un proyecto para reducir la salinidad del río Llobregat, una de las principales fuentes de captación de agua de Agbar. Simon declinó comentar cualquier aumento de la tarifa de agua con vistas a 2008, y se remitió a lo que diga la Administración.

La compañía se encuentra en plena oferta pública de adquisición (OPA) de Suez y La Caixa por el 100% del capital, aunque su intención final no es superar el 70% para dejar que un tercio de las acciones fluctúen en Bolsa. En paralelo a esta operación, su primer accionista, Suez, se está fusionando con la pública Gaz de France (GdF). De resultas de esta operación, saldrá a Bolsa la división de medio ambiente del grupo de servicios franco-belga, principal accionista de la compañía catalana, aunque GdF-Suez mantendrá temporalmente el 35% de las acciones.

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