Lara se sumará a la oferta por Iberia que plantee "un buen proyecto" para la aerolínea

El empresario excluye una OPA para controlar Vueling y pide la cabeza de sus gestores

La lista de pretendientes de Iberia no para de alargarse, aunque la concreción de las ofertas brilla todavía por su ausencia. José Manuel Lara, patrón de Planeta, admitió ayer por primera vez su interés por participar en la compra de la aerolínea española. "Probablemente estaremos en alguna de las ofertas. Si vemos un buen proyecto para Iberia, estaremos ahí", afirmó un empresario que ya está metido hasta las cejas en el voluble sector aéreo a través de Vueling. Lara descartó lanzar cualquier Oferta Pública de Adquisición (OPA) sobre esta compañía de bajo coste catalana, en crisis y de la que controla un 26,8%. Eso sí, pidió la cabeza del equipo gestor y consideró que con un cambio de rumbo, Vueling tiene "un gran futuro".

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El hasta ahora rumoreado interés de Lara por Iberia se había asociado a una eventual oferta de Air France-KLM, en la que la sociedad inversora Torreal del empresario Juan Abelló estaría en el ajo. Esta eventual oferta, por ahora no concretada, competiría con la que ha tomado más forma hasta el momento: la de Texas Pacific Group (TPG) y British Airways, que cuenta con la complicidad del fondo del Santander Vista Capital y las familias Martín, Salazar y Carulla (esta última, vía Quercus). Sin embargo, hace pocos días el expresidente de Iberia Javier Salas, el ex consejero delegado del Grupo Inditex José María Castellano y el ex vicepresidente de Deloitte Miguel Zorita pusieron sobre el tapete una oferta "española" por Iberia.

Con este panorama, Lara eludió ayer, en la conferencia de prensa que sirve de antesala a la entrega de hoy del Premio Planeta, concretar con quién jugará en la partida. "No es seguro si Air France hará una oferta", dijo.

Vocación "no especulativa"

El empresario editorial sí alardeó de vocación "industrial y no especulativa" en sus inversiones, de modo que condicionó su interés por Iberia a que haya el proyecto que se plantee sea "bueno y rentable para Iberia, además de serlo para sus accionistas".

Esta esbozada aventura empresarial no sería incompatible, según el propio José Manuel Lara, con su presencia accionarial en la aerolínea de vuelos baratos Vueling, una de las víctimas más claras de la actual guerra de precios en la que se han enzarzado las compañías de bajo coste.

Vueling, hasta hace poco presidida por José Miguel Abad en cuanto representante de la sociedad Inversiones Hemisferio, que aglutina las inversiones de la familia Lara, acaba de vivir un auténtico golpe de mano de su principal accionista. El pasado 10 de octubre, y tras haber retirado a sus representantes en el Consejo de administración por discrepancias con el equipo gestor liderado por Carlos Muñoz y Lázaro Ros, el dueño de Planeta se hizo con el 26,8% de la aerolínea catalana.

Lara había estado presente en Vueling desde el despegue vertiginoso de la compañía hace poco más de tres años, y en este tiempo ha visto cómo ha conseguido hacerse con el tercer puesto en el tráfico de El Prat y cómo ha amarrado su presencia en la flamante y disputadísima Terminal Sur de dicho aeropuerto.

Pero Lara también ha contemplado en paralelo cómo las previsiones de entrada en beneficios este año de Vueling quedaban en el limbo tras dos revisiones de resultados (profit warning) a la baja y cómo los inversores daban la espalda al valor hasta dejar la cotización en vuelo raso. La acción, que salió a Bolsa a 30 euros y había llegado a escalar hasta los 47 euros, se ha derrumbado este octubre por debajo de los ocho, aunque, subidos los inversores a la ola del golpe de Lara, ha levantado cabeza hasta los 16,71 euros del pasado viernes.

Pese a aumentar su peso en el capital, Lara aseguró ayer que no pedirá más consejeros (tenía tres, incluido el ya expresidente, Abad). Tampoco alcanzará el 30%, paso que le obligaría a lanzar una OPA que ayer rechazó de plano. "No queremos comprar ni controlar ni gestionar Vueling, aunque los gestores probablemente nos acusarán de ello", insistió.

El empresario subrayó que Vueling tiene "un gran futuro" -su caja asciende a 110 millones- aunque "aún no está consolidado". Este movimiento pasa por un relevo de los gestores -además de Muñoz y Ros, se entiende también que la nueva presidenta Barbara Cassani-. "Hay que hacerles un monumento, han hecho un gran trabajo", insistió, pero "no son los que tienen que seguir porque hace falta un equipo potente". Lara, que no ve "válido" el actual consejo de Vueling, criticó que el actual consejero delegado, pese a haber hecho "un gran trabajo", siga "queriendo hacerlo todo".

Si llegara a participar en Iberia, Lara considera "una posible propuesta" fusionar Vueling con su enemiga del alma, Clickair, la aerolínea de bajo coste participada por Iberia.

José Manuel Lara, ayer, en Barcelona.
José Manuel Lara, ayer, en Barcelona.EFE

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 14 de octubre de 2007.

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