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Una bomba escondida en un carrito con juguetes y dulces mata a dos niños en Irak

17 menores resultaron heridos por la explosión cuando jugaban en un parque

Una bomba mató ayer a dos niños en Irak. Iba escondida en un carrito con juguetes y dulces e hirió a otros 17 en un parque al norte del país, en el primer día de la fiesta para celebrar el fin del Ramadán, el sagrado mes del ayuno musulmán. El ataque se produjo un día después de que las fuerzas de EE UU mataran a nueve niños y seis mujeres en un bombardeo aéreo al noroeste de Bagdad que tenía como objetivo a supuestos líderes de Al Qaeda. La Misión de Naciones Unidas en Irak instó a las fuerzas de EE UU a conducir una investigación completa del ataque.

El coronel de la policía Abás Mohamed dijo que todo apunta a que un posible suicida empujó el carrito hacia la zona de juegos de Tuz Jurmato, una ciudad predominantemente chií del norte del país. Añadió que el suicida se encuentra herido.

El alcalde de la ciudad, Mohamed Rashid, afirmó que los dos niños de entre 10 y 12 años fueron las víctimas mortales y que otras 17 personas, menores de 18 años, resultaron heridas en el mortal atentado.

En un hospital de la cercana ciudad de Kirkuk fue ingresado un joven con la cara destrozada y una mano colgando. A escasos metros, un hombre rezaba por su hijo herido mientras los médicos vendaban los hombros, el pecho y los brazos de otro muchacho.

Un portavoz militar de EE UU aseguró que se está realizando una "investigación completa" del bombardeo del jueves por helicópteros de ataque cerca del lago Tar Tar, a unos 80 kilómetros al noroeste de Bagdad.

El incidente, en vísperas de la fiesta de Eid al Fitr (Banquete de Caridad, que marca el fin del Ramadán), puede incendiar las tensiones entre Washington y Bagdad, que ha criticado repetidamente a las fuerzas de EE UU por el número de civiles iraquíes muertos en operaciones militares. No hubo una reacción inmediata del Gobierno iraquí, que se encuentra de vacaciones por la fiesta musulmana.

El número de civiles muertos por el ataque de EE UU fue uno de los más altos reconocido por las fuerzas norteamericanas a consecuencia de un bombardeo aéreo desde la caída del ex presidente Sadam Husein en 2003.

"Los civiles son cazados demasiado frecuentemente entre las fuerzas combatientes", dijo el portavoz de la misión de Naciones Unidas, Said Arikat. "Esperamos con sinceridad que investigarán completamente los hechos, publicarán los resultados y aprenderán la lección", añadió.

En la misma operación, indicó un portavoz militar estadounidense, también se dio muerte a 19 insurgentes en los bombardeos de dos lugares determinados. Los ataques estaban dirigidos contra sospechosos de ser líderes de Al Qaeda, acusados de atacar a las fuerzas de EE UU y a las iraquíes, así como a líderes tribales y a civiles por todo el país. "Siempre tomamos muchas precauciones para no arriesgar las vidas de inocentes", afirmó el almirante de EE UU Gregory Smith.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 13 de octubre de 2007