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La llegada del AVE a Valladolid rebaja en 90 minutos el viaje a la cornisa cantábrica

La falta de electrificación de las vías a Galicia deja el ahorro en sólo media hora

Hora y media menos de tren entre las ciudades de la cornisa cantábrica y la capital de España. La entrada en servicio del AVE Madrid-Segovia-Valladolid permitirá reducir de rebote el tiempo de viaje a Santander de algo más de cinco horas a tres horas y cuarenta minutos, o a Bilbao, de seis horas y diez a menos de cinco. El trayecto a Galicia, en cambio, sólo gana media hora, porque la falta de electrificación hace que, además de cambiar de ancho una vez abandonada la vía del AVE, tendrá que sustituir la locomotora eléctrica por otra diésel.

Cuando el 22 de diciembre se inaugure la línea de AVE entre Valladolid y Madrid, Segovia quedará a media hora de la capital, y la ciudad del Pisuerga, a unos 50 minutos, según las previsiones de Renfe, frente a las más de dos horas actuales en ambos casos. Será un viaje más corto que el que realizan a diario miles de madrileños que tardan más de una hora en llegar en metro a sus trabajos, incluso dentro del propio municipio.

Pero también el trayecto entre el centro de la Península y la cornisa cantábrica llevará mucho menos. Según Renfe, el viaje se rebajará en 90 minutos, de modo que el mar de Santander queda a menos de cuatro del Manzanares, y Bilbao, a menos de cinco.

El ahorro se produce obviamente porque los trenes utilizarán la línea del AVE hasta Valladolid (donde habrá dos cambiadores de ancho de vía, uno en Valdestillas y otro a la salida de la ciudad hacia el norte) para seguir luego en la red convencional.

Sin embargo, el viaje en tren a Galicia seguirá haciéndose casi igual de eterno. Como la red de ferrocarril a Galicia no está electrificada (sólo entre Vigo y Ourense), el tren tiene que cambiar de locomotora en Medina del Campo (Valladolid), además de cambiar de ancho de vía como el resto de convoyes al norte.

Según Renfe, cuando en marzo de 2008 entre en servicio el cambiador de ancho de Olmedo (Valladolid), se acortará el tiempo de viaje en una hora y cuarto.

Con la entrada en servicio de esa línea de AVE y los tramos Tarragona-Barcelona (el 21 de diciembre) y Antequera-Málaga (el 23), Renfe prevé incrementar en cuatro millones de viajeros los usuarios de sus líneas de larga distancia (un 21%) y sus ingresos en un 25%, hasta alcanzar los 2.138 millones de euros, según explicó el martes en el Congreso el presidente de Renfe-Operadora, José Salgueiro.

Aunque no quiso adelantar qué tarifas regirán para las nuevas líneas, Salgueiro explicó que estarán en línea con las vigentes en las actuales. La directora general de Planificación y Finanzas de la empresa pública, Natalia Garzón, avanzó que incluso estarán un poco por debajo para lanzar la nueva oferta comercial.

Salgueiro también explicó que en 2006, Renfe obtuvo un resultado de 20,44 millones de euros, cinco veces más que el ejercicio anterior. Según explicó Salgueiro, será la comisión de seguimiento del contrato-programa suscrito entre el Estado y Renfe la que decida si se devuelve ese dinero a las arcas públicas o se deduce de la aportación del año próximo, presupuestada en 570 millones de euros, un 5,7% menos que éste.

Devolver dinero al Estado

Otra opción es que la comisión permita a la operadora ferroviaria enjugar deuda, que se incrementará en 2008 en 372 millones, hasta los 3.192 millones. Cuando se separó la operadora de la gestora de infraestructuras Adif en 2005 era de 1.400 millones.

Según explicó Salgueiro, el fuerte incremento de la deuda de Renfe se debe a las inversiones de los últimos años, y alegó que la ratio respecto a fondos propios se mantiene. Las inversiones previstas para este año ascienden a 1.249 millones de euros (un 2,9% más que en 2007), de los que 570 se dedican a trenes de cercanías, y 257, a la renovación de la flota de media distancia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 13 de octubre de 2007