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Resistencia en la residencia de Franco

En El Pardo (Madrid), el lugar donde vivió Franco, no hay muchos símbolos franquistas, pero los que quedan son muy evidentes y sus habitantes no quieren que se los quiten.

La plaza principal se llama todavía plaza del Caudillo. De hecho, nadie en el barrio lo llama de otra manera, todos se refieren a Franco como el caudillo. "A mí me gusta que la plaza se llame así. Me parece fatal que quieran cambiarlo. Antes creo que se llamaba de la Constitución pero yo la he conocido toda la vida como del caudillo. Que dejen los símbolos en paz", pide Rosario, de 60 años, dueña de una pastelería en la plaza.

"Esto es sacar las cosas de quicio. La gente está pendiente de otros problemas y no de si quitan el caballo de un sitio o no. Nos da igual que se llame plaza del Caudillo o de Stalin", comenta Fernando, de 68 años.

"Yo llevé al Caudillo al Valle de los Caídos y nunca presumí tanto como aquel día. Me parece muy mal que quiten los símbolos. ¿A quién ofenden? A Carrillo lo hacen doctor honoris causa y nadie dice nada. Quieran o no, esa historia no se puede borrar", dice Alfredo, de 72 años, que asegura haber sido escolta del general Franco durante 26 años.

El recorrido por los restos del franquismo en El Pardo termina con la avenida Primero de octubre (día que fue nombrado jefe del Estado en 1936) y una placa en la fachada de la iglesia de la Virgen del Carmen que recuerda quién la mandó construir. "Lo quitaron ya casi todo. No sé, a mí el caudillo no me hizo nada", añade Luis, también escolta de Franco.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de octubre de 2007