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La ofensiva terrorista

Militante del PP, protector del PSE

Gabriel Ginés, el escolta herido grave ayer en el atentado en el barrio bilbaíno de La Peña, tenía los días contados en el País Vasco. ETA a punto estuvo ayer de recortarlos. Ginés había conseguido una plaza para trabajar como escolta en la Expo de Zaragoza, ciudad donde había nacido.

"Su madre había venido estos días para ayudarle con el traslado. Había pedido una excedencia y se iba a trabajar a la Expo de Zaragoza", explicó a este periódico Juan Carlos Domingo, el concejal socialista al que Ginés daba protección desde hacía casi dos años.

Fue precisamente el compañero del escolta, que también da protección al concejal del PSE, el que informó de lo sucedido tras hablar por teléfono con su colega herido. "La situación en la que él estaba, le ha permitido llamar al compañero, que ha sido el que me ha llamado. Por eso lo he sabido al poco de ocurrir la desgracia", relataba ayer Domingo.

El concejal socialista en Galdakao (Vizcaya), un municipio situado a unos 10 kilómetros de donde se produjo el atentado, aseguró que su escolta, militante del PP, era una persona "muy meticulosa" con todo el tema de su seguridad. Como Domingo, que trabaja para una empresa de Fagor en Basauri, estaba de vacaciones en Valencia, su escolta tenía ayer libre. Al parecer, había dejado el coche que utiliza normalmente en el servicio de protección mal aparcado la noche anterior y decidió moverlo de sitio. Tras conducir varios metros, centenares según precisan otras fuentes policiales, la bomba-lapa colocada por los terroristas en la parte posterior derecha hizo explosión. Fuentes de la lucha antiterrorista indicaron que el hecho de que estuviera colocada en esa zona, cerca del depósito de gasolina, tiene una explicación: que los terroristas pretendieran usar la gasolina como potenciador del explosivo.

Pero eso no aclara quién era el objetivo del atentado, dado que no tiene sentido colocar una bomba lapa en un coche en el barrio donde vive el escolta para cazar a su protegido, que reside en otro municipio, Galdakao. Salvo que los terroristas no contaran con buena información o pensaran que el escolta era policía o ertzaina.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de octubre de 2007