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COLUMNA

Un recambio llamado Pujol

Si en las próximas elecciones catalanas se cumple el mismo guión que en las dos anteriores, Artur Mas se quedará por tercera vez en la pura y dura oposición. El premio de ser la fuerza más votada en Cataluña -ahora le ocurre a CiU y anteriormente le sucedió a Pasqual Maragall- no es un salvoconducto para llegar al Gobierno en un sistema parlamentario como el catalán. Y cuando la historia se repite -no dos, sino tres veces-, para un líder que no logra sus objetivos, más que de una farsa, comienza a tratarse de un drama con tintes de tragedia.

Por ello no es extraño que Convergència -sobre la que siempre han tenido un gran ascendiente los Pujol- piense preventivamente el relevo de Artur Mas. ¿Y quién mejor que un político joven, con valores indudables y apellidado Pujol para recuperar aquello que CiU considera poco menos que patrimonio familiar: la Generalitat?

Sobre la valía de Oriol Pujol no caben dudas, al margen de la visión generosa de su padre, quien aseguró el pasado mes de julio que tiene grandes cualidades para ser presidente de la Generalitat". Oriol Pujol es un político bregado como parlamentario que comenzó a velar sus armas políticas en cargos de confianza alrededor de su padre en 1993.

Tampoco hay ninguna duda de que en Convergència hay otros soberanistas -si de familias políticas se tratase- sobradamente preparados. Pero en temas sucesorios lo que vale es tener el aval, no de la familia soberanista, sino de otra: la de los Pujol. Sus deseos han sido siempre órdenes para el partido. Artur Mas es prueba de ello. Sin el auspicio de la familia, jamás habría llegado a encabezar la formación nacionalista un político que en 1987 aseguraba como director general de Promoción Comercial de la Generalitat convergente: "Obviamente, soy un técnico, no un político". Pero todo el mundo cambia. Y ahora ha decidido volcarse en la creación de la casa común catalanista. Es el superviviente de esa carrera que ha durado 23 años y que ha dejado en la cuneta a notables políticos: desde Miquel Roca hasta Josep Antoni Duran Lleida. Ahora parece haber un nuevo corredor. Si la familia quiere.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de octubre de 2007