Reportaje:

15 veces contra la misma casa

Una familia del barrio orensano de As Eiroás vive en vilo por la sucesión de automóviles que se estrellan contra su vivienda

A Dina dos Anjos se le han empotrado 15 coches durante los últimos cuatro años en su casa de As Eiroás, en el municipio de Ourense. En cuanto empieza a llover, Dina y su familia se preparan para lo peor. Uno de los últimos accidentes metió la piedra de la cámara aislante de la vivienda en el salón de la casa mientras comían. "Nos llevamos un susto de muerte, imagínese, aunque ahora ya estamos acostumbrados", cuenta la propietaria con aparente resignación.

La tormenta del lunes llegó con aparato eléctrico y con un estampido de tal calibre que Dina creyó que un rayo había partido en dos el inmueble. "Pero mi hijo me dijo: no mamá, ese es otro que se estampó aquí". Todavía no habían tenido tiempo de reponer el estropicio del anterior accidente que había levantado una parte de la terraza, cuando hace tres días el último de los coches hundió el morro contra el poste de luz de la carretera y éste se desplomó sobre la vivienda dañando lo dañado.

El domicilio de Dina, en medio de la curva, sigue actuando de imán los días de lluvia

"Esto es un sinvivir, estamos continuamente en ascuas", relata la propietaria. "Ahora", explica, "ya no salgo disparada a socorrerlos; ahora miro por la ventana y espero un poquito a ver si aparecen por su propio pie". Ella no sale con la urgencia de antes pero, aun así, mientras calibra desde la ventana la magnitud del suceso, es su familia la que presta el auxilio que, hasta el momento, ha consistido en preguntar a los accidentados cómo se encuentran, ayudarlos a bajar del coche y llamar a la policía y a la grúa. "Gracias a Dios, han salido todos ilesos", se consuela la dueña, mientras echa un ojo a la carretera que deja su casa prácticamente en el semicírculo de la curva.

Lo curioso es que el rosario de vehículos empotrados contra su propiedad empezó hace cuatro años. "No nos explicamos por qué, pero desde entonces es uno tras otro y yo llevo aquí media vida", cuenta Dina. "Hace un año vinieron a echar gravilla, pero no sirvió de nada, y eso aunque todos los que acaban estrellándose aquí dicen que bajaban muy despacio, ¡cómo no sea por eso!".

En el barrio todos hacen piña con la familia e incluso la asociación de vecinos de As Eiroás envió escritos a Tráfico, Diputación y Ayuntamiento y pidió que instalaran bandas para reducir la velocidad. Pero ni así. Los accidentes se han reducido ligeramente en el resto de la zona, pero la casa de Dina sigue actuando de imán los días de lluvia. "El día de Os Remedios de hace un par de años", cuenta Ángeles, la dueña de la tienda, "derraparon aquí ocho coches en distintas direcciones". Y la peor parte, reconoce, "se la llevan siempre ellos, pobres, que viven prácticamente asomados a la ventana".

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Porque no es sólo el susto y el miedo a poner un pie fuera de casa. "Los arreglos los cubren los seguros de los coches, pero nos pasamos la vida en obras", se queja Dina. El último recurso del vecindario ha sido acudir, hace un par de días, a la nueva concejala de Participación Ciudadana del Ayuntamiento de Ourense, María Devesa, que se ha ofrecido a buscar soluciones, "porque el ayuntamiento somos todos", aunque la carretera sea comarcal.

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