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Dimite el primer ministro japonés por la corrupción y el descrédito popular

Las críticas al apoyo de Shinzo Abe a la misión de EE UU en Afganistán precipitan su caída

El primer ministro japonés, el conservador Shinzo Abe, de 52 años, anunció ayer de forma inesperada la renuncia a su cargo, que implica también su abandono como líder del Partido Liberal Democrático (PLD), la gran formación de la derecha japonesa, tras menos de un año al frente del Gobierno. Estos casi doce meses se han caracterizado por escándalos de corrupción que desgastaron y llevaron al desastre histórico del PLD en las elecciones al Senado el 29 de julio, en las que perdió la mayoría a favor del Partido Democrático (PD), de centro-izquierda, que encabeza la oposición.

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El anuncio, realizado por Abe en rueda de prensa televisada a todo el país, fue realizado al día siguiente de la publicación de un sondeo por el diario nipón Yomiuri, que confirmó la caída en picado de su popularidad, al revelar que menos del 30% de los electores japoneses respaldaba su gestión, lo que suponía una caída de 14 puntos respecto a finales de agosto. Algunos analistas han señalado que la dimisión de Abe obedecía también a presiones internas en su propio partido, que pretende evitar unas elecciones anticipadas.

"Hoy he decidido que debería dimitir. Es mi responsabilidad que mi antiguo y mi nuevo Gabinete ministerial [del pasado 27 de agosto] no hayan logrado la confianza de la opinión pública. En la situación actual es difícil seguir adelante con políticas efectivas que ganen apoyo y confianza", señaló Abe con un semblante cansado.

El primer ministro justificó su medida por el desastre electoral, al no poder aprobar la extensión de la Ley Antiterrorista debido a la negativa del PD y "para limitar al máximo la crisis política".

Abe explicó en su comparecencia que había dado instrucciones al PLD para que buscase "lo antes posible" a su sucesor y evitar así "un vacío de poder". Sin embargo, no recomendó públicamente a nadie para esa función, y tampoco adelantó cuándo haría efectiva su dimisión. Su portavoz, Kaoru Yosano, aludió asimismo a "problemas de salud".

El actual secretario general del gubernamental Partido Liberal Democrático, Taro Aso, se perfila como sucesor de Abe, que probablemente siga en el cargo hasta el próximo día 19.

El primer ministro dimisionario dio la noticia pocas horas antes de que la oposición desplegara su planeada estrategia de interrogarle sin descanso en el Parlamento, sobre su intento de que fuese aprobada la prórroga de la misión naval japonesa de avituallamiento de las operaciones dirigidas por EE UU en Afganistán. El PD, otros grupos de la oposición y la mayoría de la población rechazan la extensión del mandato de la operación para Afganistán, por no creer que la respalde la ONU y considerar que viola la pacifista Constitución nipona.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 13 de septiembre de 2007