La UPV analiza en un curso las necesidades para educar en la convivencia

Aprender a convivir es una de las finalidades de la educación y, a la vez, uno de los retos más importantes de la sociedad actual y del sistema educativo. Bajo esta premisa, una decena de profesionales analiza esta semana en uno de los cursos de verano de la UPV en San Sebastián qué necesidades de formación tienen los profesores para gestionar la convivencia y educar desde nuevos paradigmas. Estos nuevos modelos tendrán que superar los esquemas sociales todavía vigentes, que pasan por el uso de la violencia para solucionar conflictos y por relaciones basadas en el dominio y la sumisión, según reconoció ayer el director de Innovación Educativa, Juanjo Agirrezabala.

Bajo el título Necesidades formativas del profesorado para educar en la convivencia, el curso fue inaugurado ayer por el consejero de Educación, Tontxu Campos, quien apuntó que la formación en valores no debe ceñirse sólo a una asignatura como la polémica Educación para la Ciudadanía, sino que debe extenderse a todo el sistema educativo, en el que se necesitan sobre todo "profesores de humanidad".

"La educación es la tarea humanizadora por excelencia", afirmó el consejero, por lo que considera que los docentes deben mostrarse también "competentes" y estar "sólidamente" preparados para fomar personas, y no sólo para enseñar conocimientos.

"Educar no es sólo transmitir conocimientos. Educar es conformar personas", insistió el consejero, quien recordó que el Gobierno trabaja desde el año 2000 en diferentes iniciativas dirigidas a fomentar la convivencia para la paz y desarrollar "habilidades para la vida". Durante el próximo trienio llevará a los colegios el discutido programa Educación en y para la convivencia, la paz y los derechos humanos.

Psicología del deporte

La labor educativa no empieza ni acaba en las cuatro paredes de las escuelas y se puede trasladar también, por ejemplo, a los campos de fútbol. El psicólogo Fernando Gimeno, profesor de la Universidad de Zaragoza, advirtió ayer de que las cada vez más frecuentes conductas agresivas en el terreno de juego por parte de jugadores, entrenadores y padres que ejercen como espectadores, están convirtiendo el fútbol de base en una alternativa "poco atractiva" para la educación y el desarrollo juvenil. Gimeno subrayó que lo importante es modificar esas conductas, no los objetivos que se persiguen con ellas.

Esta realidad será una de las cuestiones que se abordarán también esta semana en el Palacio Miramar de San Sebastián, dentro del curso titulado Líneas actuales de intervención en psicología del deporte. La agenda incluye otro curso bajo el epígrafe Combinación de negocios: consolidación de estados financieros y un taller de diseño gráfico que ha sido bautizado La imagen de la palabra.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 27 de agosto de 2007.

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