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Necrológica:

Carlos Trías Sagnier, escritor

Era el autor de 'Viaje a Delfos', 'El encuentro' y 'El ausente'

El escritor Carlos Trías Sagnier falleció el domingo 19 de agosto en Barcelona a los 60 años. Su sepelio se celebró ayer en el tanatorio de Les Corts (Barcelona).

Nacido en Barcelona en 1946, hijo del abogado y político Carlos Trías Bertrán, el ambiente familiar le llevó a estudiar Derecho en la Universidad de Barcelona. Allí conoció a la que sería la compañera de su vida, la también escritora Cristina Fernández Cubas. Carlos Trías era hermano, entre otros, del filósofo Eugenio Trías y del político y abogado Jorge Trías.

A diferencia de su padre y su hermano Jorge, no se dedicó a la abogacía, optando desde muy pronto por la escritura, con predominio de la ficción literaria, aunque sin desdeñar esporádicamente el ensayo. Su primera obra publicada es una novela que fue publicada en Barral Editores en 1972. Se titulaba El juego del lagarto y apareció en el contexto del surgimiento de lo que se dio en llamar la nueva narrativa española, un movimiento que coincide en el tiempo con el boom latinoamericano. Dos años más tarde apareció Hoy he decidido (editorial Lumen, 1974).

Ambas obras gozaron de una buena acogida por parte de la crítica. Sin embargo, tras su publicación, Carlos Trías mantuvo un largo silencio, apenas roto por la publicación de un volumen titulado ¿Qué son las organizaciones marxistas-leninistas? en el año 1977 (La Gaya Ciencia). Se trata de un texto breve, incluido en una colección lanzada por la entonces editora Rosa Regàs, al calor del interés por la política que se vivía tras la desaparición física del último dictador de la historia de España.

En 1985 apareció la que ha sido considerada como su obra más importante: El encuentro, una fábula metahistórica ambientada en una sorprendente Barcelona y protagonizada por dos personajes singulares: un trabajador y un ocioso.

En 2001, Carlos Trías volvió a la novela con El ausente, obra que le proporcionó el premio Juan March Cencillo y que continuaba, en parte, el proceso narrativo de Viaje a Delfos (Tusquets, 1994). También se dedicó a la traducción, entre otras de La Orestiada, adaptada también por él y cuyo montaje fue dirigido por su amigo Mario Gas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 21 de agosto de 2007