Todos hacemos la enciclopedia

Con 8,1 millones de autores -sólo teniendo en cuenta los usuarios registrados-, la Wikipedia funciona por la teoría del caos. Cualquiera puede publicar un artículo, modificar uno existente o traducirlo. La principal norma es el consenso de la comunidad y su éxito se basa en la firme creencia de que cualquier error es más evidente cuando hay más ojos mirando.

Este caos también hace que sea muy difícil controlar la calidad de todos los contenidos. Desde su lanzamiento en EE UU se han multiplicado los casos que han puesto en entredicho la veracidad de sus contenidos. En 2005 fue muy sonada la broma del periodista Brian Chase, que escribió una entrada sobre su colega, John Seigenthaler, de 78 años, ex editor del diario USA Today, al que relacionaba con el asesinato de Kennedy. La mentira se mantuvo en la Wikipedia 132 días.

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Desde entonces, esta enciclopedia libre se ha preocupado mucho por controlar la calidad de sus contenidos. No todos los usuarios son iguales, ya que existen varios niveles de implicación. Cualquiera puede colaborar, pero todos los artículos están abiertos a un debate en las páginas de discusión, en las que se valoran las distintas aportaciones. Las decisiones se toman en común, según el "punto de vista neutral", un principio según el cual se deben "representar adecuadamente los puntos de vista de todas las partes en disputa y no hacer que el artículo afirme, implique o insinúe que alguno de ellos es el correcto".

Quienes tienen mayor poder son los llamados bibliotecarios, antes conocidos como administradores. Estos usuarios tienen derechos exclusivos para borrar páginas o bloquear y desbloquear direcciones IP, lo que supone autorizar o rechazar a determinados autores. Los bibliotecarios siempre están sujetos a las decisiones de la comunidad. Para llegar a ser bibliotecario hay que ganarse el respeto de la misma, que es quien les elige. Existen páginas donde presentar las candidaturas a bibliotecarios. Cuando no se alcanza un consenso, existe un órgano, el llamado Comité de Resolución de Conflictos, formado por siete usuarios selectos, sean bibliotecarios o no, que resuelven cuestiones concretas entre dos usuarios que no llegan a ponerse de acuerdo.

Para evitar el vandalismo, el año pasado la Wikipedia tomó una decisión que iba en contra de uno de sus principios originarios, que defendía la publicación inmediata y sin filtros, al decidir que las entradas delicadas debían ser cerradas temporalmente hasta ser corregidas y editadas, de acuerdo con los distintos argumentos planteados en las páginas de discusión.

El próximo paso que se plantea la Wikipedia es adoptar un proceso de aprobación independiente, que vendría certificado por el visto bueno de un grupo de expertos a determinadas versiones de los artículos. Pero esta medida, con la que se pretende garantizar la fiabilidad de los contenidos, no ha gustado demasiado a la comunidad, que aún está debatiendo su aprobación.

Y es que la veracidad de los contenidos es el gran reto de la Wikipedia: no en vano, tiene que seguir haciendo honor a su página de presentación, en la que presume de que la revista científica Nature declaró a la Wikipedia en inglés casi tan exacta como la enciclopedia Britannica en artículos científicos.

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