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Necrológica:
Perfil
Texto con interpretación sobre una persona, que incluye declaraciones

Tony Wilson, promotor musical

Dirigió el legendario sello Factory

Diego A. Manrique

Al timón del sello Factory, Tony Wilson fue decisivo en el lanzamiento de Joy Division, New Order, los Happy Mondays, la Durutti Column y otros grupos de Manchester, permitiendo el renacimiento creativo de la ciudad, rebautizada como Madchester (un juego de palabras con mad, demente).

Inútil luchar contra la fuerza del cine: Tony Wilson quedó inmortalizado como un visionario y un bufón en la película 24 hour party people, donde era interpretado magistralmente por el humorista Steve Coogan. Pero esa crónica desfachatada de sus aventuras en el negocio musical resultaba finalmente una simplificación de un personaje fascinante y contradictorio.

Anthony Howard Wilson había nacido en Salford (Lancashire) el 20 de febrero de 1950. De buena familia, se educó en Cambridge. Tras pasar por la BBC regional, entró en Granada Television y triunfó en programas informativos y culturales. Conmocionado por las actuaciones de los Sex Pistols en Manchester, conectó con sus discípulos locales y fundó una discográfica, Factory Records, para dar salida a la sensibilidad after punk de la ciudad.

Los lanzamientos de Factory, de diseño misterioso y aroma elitista, dieron caché a Manchester, que entonces no tenía gran peso en la escena musical británica. La leyenda de Joy Division (cuyo cantante, Ian Curtis, se suicidó en 1980) se traspasó a su continuación, New Order. Su éxito permitió a Wilson caprichos como fundar The Hacienda, discoteca que facilitó su conexión con el rock bailable, encarnado en The Happy Mondays, grupo identificado con el acid house y el éxtasis. Los Happy Mondays ayudaron a hundir Factory en 1992, al gastarse una fortuna en grabar un disco flojo. Como suele ocurrir con las independientes de éxito, Factory creció demasiado y terminó atada a una multinacional, que finalmente cortó el grifo para explotar el catálogo y los artistas rentables.

Las biografías de Wilson -como la película 24 hour party people- suelen pararse aquí, pero conviene recordar que se recuperó. Se implicó en política, defendiendo infructuosamente la autonomía para el norte de Inglaterra. Volvió a la televisión y montó In the City, combinación de festival musical y reunión de la industria. Recreó Factory como discográfica por Internet, vendiendo la nueva música de Vini Reilly, instrumentista al que apoyó a lo largo de treinta años.

Esa fidelidad por los creadores se vio recompensada en los últimos tiempos cuando se supo que estaba siendo atacado por un cáncer feroz: al correrse la noticia de que no podía pagarse determinado tratamiento experimental, muchos de sus antiguos asociados financiaron un fondo común. En sus últimas declaraciones, Wilson alardeaba de que el National Health Service (la sanidad pública británica) hacía maravillas hasta con hedonistas como él, que habían dedicado su vida a paladear todos los placeres posibles.

Tony Wilson, en el Festival de Cannes de 2002.
Tony Wilson, en el Festival de Cannes de 2002.AFP

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