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Reportaje:

Refugio de utopías

La Fontana d'Or de Girona muestra el fértil movimiento intelectual de Tossa de Mar en los años treinta

Tossa de Mar, en la zona marítima de la comarca de la Selva, acogió en los años treinta a numerosos artistas que huían del nazismo y buscaban un refugio donde construir sus utopías. París ya no era la Meca y corría la voz acerca de un pueblecito aislado, una "caja escondida entre montañas", según Joan Maragall, ideal para recuperar la calma y el sosiego ante la inminencia de la II Guerra Mundial. Fue entre 1929 y 1936 cuando Tossa se convirtió en la Babel de las artes, como la definió el pintor Rafael Benet.

Arquitectos, pintores, filósofos, escritores, hicieron suya la villa marinera y se integraron en el paisaje físico y humano. Hay muchos nombres, muchos destinos diferentes. Albert Gleizes, Jean Metzinger, Otho Lloyd, Olga Sacharoff, André Masson, Georges Bataille, Oskar Zügel, Marc Chagall, Dora Maar, Francis Picabia, Rafael Benet, Enric Casanovas, Nancy Johnstone, Stanley William Hayter, Dalla Husband, Paul Ludwig Landsberg, Fred Uhlman, Kees van Dongen y muchos otros.

Ahora una exposición de la Fundación Caixa Girona rescata del olvido la fertilidad de este episodio y aporta una cuantiosa documentación sobre el movimiento intelectual de Tossa de Mar. La exposición Berlín, Londres, París, Tossa. La tranquilidad perdida es un entramado de historias y temas, un viaje a través de cuatro ámbitos que siguen las huellas de aquellos fugitivos.

La mayoría se conocían entre sí y habían coincidido en Ceret, Collioure o en la isla alemana de Hidensee. En Tossa hallaron la calma, pero el estallido de la Guerra Civil les hizo emprender de nuevo la huida. Muchos regresaron después, pero ya no se volvió a producir la magia de aquel encuentro tan babélico, con tanta diversidad de lenguas, ideas, actitudes, procedencias.

La exposición pretende destacar el ambiente de intercambio cultural que se vivió en la población costera a través de una selección que abarca más de 80 óleos, esculturas, grabados y diferente documentación de la época, artículos de prensa, libros, revistas, catálogos, cartas, postales y fotografías.

El visitante podrá recuperar los pasos perdidos de Marc Chagall por las callejuelas blancas de Tossa, habitadas por pescadores descalzos, o adentrarse en el café d'en Biel, sucursal de La Coupole de Montparnasse. También hay un espacio dedicado a los proyectos creativos nacidos en la localidad, como Sacrifices, Minotaure y Acèphale, de André Masson y Georges Bataille, sin olvidar que Tossa fue la sede del primer museo de arte contemporáneo español, fundado en 1935.

Las comisarias de la exposición son Glòria Bosch y Susanna Portell, y la exhibición podrá visitarse en el centro de exposiciones la Fontana d'Or (Ciutadans, 19. Girona) hasta el 16 de septiembre.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 13 de agosto de 2007