Bush busca la química con Brown

Washington y Londres defienden su "lucha ideológica" en el mundo

En medio de una cordialidad tan extrema que parecía acartonada, Washington y Londres reafirmaron ayer con un mismo lenguaje su entrega a la lucha contra el terrorismo "con todos los medios a nuestra disposición", dijo el primer ministro británico, Gordon Brown. El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, se esforzó por demostrar que puede establecer con él una amistad tan productiva como la que mantenía con su antecesor, Tony Blair. Sin embargo, Brown se mostró algo más pragmático y, de manera cauta pero calculada, no descartó una retirada de las tropas británicas de Irak a medio plazo.

Brown sólo quiso referirse a las tropas británicas en su declaración inicial, redactada de antemano para no cometer errores: "Nuestro objetivo, como el de EE UU, es el de, paso a paso, ceder el control a las autoridades iraquíes a medida que se consiguen avances. Hemos pasado de tareas de combate a tareas de supervisión en tres de las cuatro provincias en las que nosotros, los británicos, tenemos responsabilidades de seguridad". Ese cambio puede llegar antes de fin de año; Brown no explicó con claridad si eso marcará el inicio de la retirada de sus 5.500 soldados en Irak.

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Bush quiso convertir su primer encuentro oficial con Brown en una especie de cita a ciegas para acercar posiciones personales y familiares más que políticas. Amante de la llamada diplomacia de las distancias cortas, Bush envió a la bolera de Camp David a las delegaciones de ambos países para poder cenar a solas con su invitado. De esa intimidad salió un esbozo de amistad genuina, según Bush, aunque recibió con dolor la noticia de que los británicos ganaron a los bolos.

El lenguaje parecía idéntico: "Sabemos que compartimos una misma lucha, sabemos que tenemos que trabajar juntos y sabemos que tenemos que usar en esto todos los medios posibles. Estamos juntos en la batalla contra el terrorismo, y esa batalla la lucharemos con determinación y perseverancia por todo el mundo", dijo Brown su declaración. "Al fin y al cabo", apostilló después el presidente de Estados Unidos, "los dos países estamos escribiendo los capítulos iniciales de lo que yo considero que es una lucha ideológica entre los que creemos en la libertad, la justicia y la dignidad humana, y los asesinos de sangre fría que matan inocentes para lograr sus objetivos".

Ante los periodistas, Bush habló casi exclusivamente sobre Irak y la lucha contra el terrorismo mientras Brown disertó sobre la devastación de la pobreza en el mundo y la crisis humanitaria en Darfur. Sobre Irán, Brown dijo que ambos están de acuerdo en que "las sanciones funcionan y que estamos listos para endurecerlas".

Los dos parecían conscientes de que la alianza entre Washington y Londres, quizá la más importante del mundo, está basada también en la personalidad y la química entre sus líderes. Bush y Blair alcanzaron cotas de entendimiento comparables a las de Churchill y Roosevelt o Reagan y Thatcher; Brown es más pragmático en su aproximación pero necesita para su propio bagaje político una relación estable con la Casa Blanca.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 30 de julio de 2007.

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