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Reportaje:COYUNTURA INTERNACIONAL

China exporta inflación

El gigante pone en un brete a los bancos centrales y a la globalización

China está poniendo en un brete a los gobernadores de los principales bancos centrales y está alimentando las dudas sobre el balance de ventajas e inconvenientes del proceso mundial de la globalización. El gigante asiático está empezando a exportar su inflación a medio mundo y está contribuyendo a acelerar los flujos de capital y elevar a niveles récord el precio de las materias primas.

El costo creciente de los bienes que Estados Unidos importa de China puede ser una temprana señal de advertencia de que los bancos centrales desde el Reino Unido hasta la India están próximos a pagar un precio por una causa que han promovido: la globalización.

La política monetaria interna esta menos capacitada ahora, por la integración de las economías, para frenar la inflación doméstica

Los precios de las mercancías que Estados Unidos importa de China aumentaron 0,3% en mayo respecto del mes anterior

China, que ha sido fuente de productos manufacturados baratos durante los últimos veinte años, puede estar empezando a exportar su inflación al tiempo que la economía mundial crece al ritmo más veloz en una generación.

Los precios de las mercancías que Estados Unidos importa de China aumentaron 0,3% en mayo respecto del mes anterior, "el primer indicio que he visto de que esta presión desinflacionaria" de los productos baratos de China puede estar disipándose, dijo el ex presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, el mes pasado. Los precios volvieron a subir 0,3% en junio, lo que constituye el mayor incremento sucesivo desde que se empezó a llevar un registro en diciembre del 2003.

Los estrategas de la política monetaria están tratando de contener las presiones de otras fuerzas ajenas a su gobierno: el aumento del comercio internacional, la aceleración de los flujos de capital y los precios récord de las materias primas.

Por tanto, es posible que directivos como el gobernador del Banco de Inglaterra, Mervyn King, y el gobernador del banco central de Nueva Zelanda, Alan Bollard, tengan que subir las tasas de interés o que mantenerlas a niveles altos más tiempo de lo que acaso prefieran.

"En la actualidad la política monetaria interna puede ser menos potente para frenar la inflación interna que en el pasado, lo cual es un concepto inquietante para los directores de los bancos centrales", dice Joachim Fels, economista jefe mundial para renta fija en Morgan Stanley en Londres.

La creciente integración de las economías del mundo es un fenómeno que no se comprende cabalmente, ni siquiera entre los que más provecho han sacado al aumento del comercio y la inversión internacional. El presidente de la Reserva Federal, Ben S. Bernanke, ha dicho que esto puede complicar la formulación de la política monetaria, y que las bondades de los bienes importados baratos tienen cuando menos una contrapartida en el encarecimiento de las materias primas y los combustibles.

Margen de maniobra

El auge de la demanda mundial ya está haciendo subir los precios de los alimentos y las materias primas y acaparando la capacidad sobrante al tiempo que el aumento de la inversión foránea debilita la capacidad de los bancos centrales para regir la masa monetaria en sus economías. El Fondo Monetario Internacional predice que la holgura del margen de maniobra se contraerá al 0,1% del producto interno bruto mundial en 2008 desde el 0,4% registrado el año pasado.

Funcionarios y economistas debaten estos días la dinámica cambiante de la globalización y sus repercusiones en la política monetaria en la sede del Banco Central Europeo, en Fráncfort. Entre los oradores del foro para invitados solamente se hallan el presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, y uno de los gobernadores de la Reserva Federal, Frederic Mishkin.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 29 de julio de 2007