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Reportaje:Renovación en el PSM

El hombre sin pasado

El nuevo secretario general, elegido ayer en el congreso, es el regidor más votado de España

Tomás Gómez, figura alargada y gesto rígido, es nuevo. Eso está bien en el PSM. Da puntos, se valora. Lo que está mal es tener una biografía ligada al paulatino desmoronamiento del partido. Gómez, gusto por las corbatas naranjas y alcalde coleccionista de votos de Parla, es la marca de la renovación. El hombre que ha conquistado la irredenta tierra de Madrid en nombre de la bandera de Zapatero. Por eso, ha llamado a su proyecto Nuevo Socialismo. Un plan apoyado por casi todos los pesos pesados madrileños que ha captado las peticiones de la dirección nacional: ni familias ni componendas.

Pero resulta que Gómez, hijo de emigrantes y nacido en 1968 en Enschede, una pequeña ciudad holandesa con una plaza del mercado rectangular, no es tan nuevo. Fue miembro de la primera ejecutiva "integradora" de Rafael Simancas, en 2000. Colocó por delegación a su mano derecha en Parla, José María Fraile, en la de 2003. Además, se postuló como líder del partido ya en 2006.

De difícil adscripción ideológica, los que le conocen le tachan de "hermético"

Uno de los barones regionales, otro alcalde del área metropolitana de Madrid, lo cuenta como ejemplo de "la inmensa ambición" de Gómez. El exitoso regidor, economista de carrera, se metió en el despacho de José Blanco, secretario de Organización del PSOE, y se ofreció como relevo de Simancas. Blanco le trató con amabilidad y lo despachó en cinco minutos con buenas palabras. Nada más cerrar la puerta, el hombre fuerte de Ferraz llamó a Simancas para advertirle de las maniobras de Gómez. Para entonces, la figura del edil había crecido regada por los votos: es el alcalde más votado (más del 75% de los sufragios) en municipios de más de 50.000 habitantes. Parla tiene algo más de 105.000. Blanco ha dicho durante el proceso precongresual que tiene "buena química" con Gómez.

Afiliado al partido desde los 20 años y secretario de sus juventudes en Parla, Tomás Gómez es un hombre capaz y estudioso. Especialista en política monetaria y sector público, ha trabajado como técnico de desarrollo local. En 1999 ganó las elecciones primarias para ser candidato a la alcaldía. Desde entonces, su popularidad en el municipio del sur de Madrid ha ido creciendo año tras año. Habilidoso verbalmente, pero ajeno a la dialéctica populista, es aficionado a la pintura y el deporte. No bebe alcohol y no fuma. De vez en cuando se acuerda de ir al gimnasio y de jugar al baloncesto. Algo tímido en la distancia corta, algunos dicen que es "coqueto" y que se preocupa por su apariencia. Está casado, pero no tiene hijos ni, según ha comentado en alguna ocasión, muchas ganas de tenerlos.

Lo que sí ha tenido es varios enfrentamientos con la presidenta regional, Esperanza Aguirre. En la Navidad de 2001 pasó seis días encerrado en la Consejería de Sanidad, junto a otros 20 vecinos de Parla, hasta conseguir ver al entonces responsable sanitario José Ignacio Echaniz, a quien arrancó la promesa de un hospital en su municipio. En julio de 2006 dejó plantada a Aguirre cuando ésta iba a entregar 450 pisos, porque no los construyó el Ivima, sino una empresa privada.

De difícil adscripción ideológica, quienes le conocen le tachan de "hermético". "Tomás nunca sabes por dónde va a salir, en eso se parece a Zapatero", comentan elogiosamente. Es un hombre serio que se ha movido por todo el espectro del PSM sin significarse nunca. Prima la gestión y el compromiso con los ciudadanos a los discursos doctrinarios. Su gran baza, además de cierta credibilidad como responsable político, es su negativa a participar "en la política de mesa camilla". Además, se mueve con agilidad en el mundo de los colectivos sociales ciudadanos.

Preocupado por la imagen de población marginal de Parla, aseguró en 2003 que su ciudad sería la primera de la Comunidad. Por de pronto, es la única que tiene tranvía y una enorme piscina de agua salada conocida como la playa. Gómez, además de arreglar el PSM y "abrirlo a los ciudadanos y organizaciones sociales", seguirá ocupando su despacho en Parla. Prometió no abandonar el cargo. Y parece un tipo cumplidor.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 28 de julio de 2007