Reportaje:

Vacunarse sigue siendo difícil

El nuevo centro de vacunación internacional no alivia la espera para inmunizarse. Los viajeros deben aguardar entre dos semanas y un mes

Colas para sacarse el pasaporte y lista de espera también en los tres centros de vacunación que hay en la capital para protegerse de las enfermedades tropicales. Mediados de julio, las vacaciones se echan encima, los viajeros se angustian porque las gestiones no terminan. En verano, unos 20.000 madrileños viajan a países con malaria o fiebre amarilla, pero muchos lo hacen sin haberse inmunizado.

La lista de espera en Madrid para los viajeros que quieren vacunarse oscila entre los quince días y el mes. Y eso que en los últimos días ha abierto un centro de vacunación nuevo. En Madrid hay tres sitios de asistencia a viajeros que funcionan sólo por la mañana: Sanidad Exterior (Francisco Silvela, 57), el hospital Carlos III (Sinesio Delgado, 10) y el nuevo centro municipal (Montesa, 22). Éste abrió el pasado 1 de julio de manera extraoficial, atendiendo sólo a los pacientes derivados de los otros dos centros. Desde ayer, ya funciona con cita propia, que hay que concretar previamente llamando al teléfono 902 333 010.

Los tres centros de vacunación internacional de la región abren sólo por la mañana

La nota de prensa del Ayuntamiento de Madrid asegura que en este centro trabajan cinco médicos. La realidad es que son cuatro que están atendiendo a unas setenta personas al día. De momento. "Hay mucha gente que deja las vacunaciones para el último momento. Ahora estamos dando cita para más o menos el 10 de agosto", explicó ayer Javier Capdepon, director del centro municipal. El centro atiende a viajeros y también a inmigrantes que carecen de tarjeta sanitaria y necesitan un control médico. Pero sólo acuden unos tres o cuatro al día, según explican los trabajadores del centro.

Aunque los médicos asesoran a los viajeros sobre la conveniencia de tomar la medicación que previene de la malaria, hay muchos que desisten de tomarla, sostiene Capdepon y confirma José Antonio Pérez Molina, médico de la unidad de Medicina Tropical y Parasitología del hospital Ramón y Cajal.

"Nos vamos a Senegal el 10 de agosto. Pedimos cita hace un mes y nos la dieron para hoy", explicaba ayer un grupo de amigos en el centro de vacunación de Francisco Silvela. Para viajar a Senegal hay que vacunarse de fiebre amarilla y tomarse la medicación que previene la malaria. "Yo no me la voy a tomar, por los efectos secundarios y porque no es efectiva", razonaba ayer una de las chicas.

En la unidad de Medicina Tropical del Ramón y Cajal atienden a unas 250 personas al mes, en su mayoría viajeros que se contagiaron de alguna enfermedad en sus viajes. En plantilla hay sólo dos médicos, ayudados por dos auxiliares de enfermería, dos técnicos de laboratorio, dos investigadoras y dos becarias. "Los viajeros vienen con problemas de diarreas, parásitos...", explica el doctor Pérez Molina.

Un 10% de los pacientes acude con malaria. "La malaria tiene tratamiento y se cura. El problema viene de antes, de la gente que no quiere hacer el tratamiento de la profilaxis o lo hace mal. Muchos se toman las pastillas sólo la mitad del viaje y eso no es efectivo", agrega. Para el doctor Pérez Molina, "si el tratamiento se lleva bien, el contagio de la malaria es muy excepcional. La profilaxis no te protege al cien por cien, pero casi".

Sobre el miedo de muchos viajeros a tomar las pastillas contra la malaria por los efectos secundarios, el doctor razona: "Todos los fármacos producen efectos secundarios. La tolerancia a los fármacos es peor si se los das a una persona sana, que a la mínima intolerancia lo va a dejar. Es verdad que son las personas enfermas las más dispuestas a asumir los efectos secundarios de los fármacos".

El problema es que los medicamentos contra la malaria subvencionados por la Seguridad Social tienen más efectos secundarios y no se pueden tomar si el viajero piensa bucear o tiene antecedentes psiquiátricos. Los que no están subvencionados cuestan en torno a los 60 euros (una caja con 12 pastillas).

"La malaria, o se cura o te mata. Pero los fallecimientos son excepcionales si se trata a tiempo", insiste el doctor Pérez Molina. Para ello, si el viajero que acaba de regresar de un país tropical tiene fiebre y vómitos, tiene que acudir inmediatamente al médico, aconseja este facultativo.

Unos hacen caso, y otros no. Moisés López viaja en agosto a Tailandia y espera su turno en el centro de vacunación municipal de la calle de Montesa. Recita de carrerilla todas las enfermedades de las que tiene que inmunizarse: "Fiebres tifoideas, polio, tifus, profilaxis contra la malaria...".

Él tiene muy claro que va a hacer todo lo que le pidan los médicos. Vanessa y César, que también viajan a Tailandia y esperan en el centro de Francisco Silvela, no lo tienen tan claro. "Como me tenga que vacunar de todo eso, voy a decir que no", concluye ella.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 19 de julio de 2007.

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