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Los nuevos gobiernos tras el 27-M

Populares y socialistas mantienen su pulso en Álava y el PNV amaga con el tripartito

El PP oficializa una oferta al PSE de "gobiernos compartidos" en la Diputación y en Vitoria

Los partidos han decidido que Álava será la última casilla del tablero institucional vasco en cubrirse tras el 27-M. El desplazamiento del socialista Miguel Buen en Guipúzcoa por los nacionalistas hace que el PSE no pueda permitirse ya ningún acuerdo con ellos, salvo si asumen el liderazgo de su candidato, Juan Carlos Prieto. Una posibilidad dificultada por el alineamiento soberanista de la ejecutiva alavesa del PNV, que apuesta por el tripartito con EA y EB. El PP oficializó desde su sede en Madrid una oferta al PSE para gobernar juntos la Diputación alavesa y el Ayuntamiento de Vitoria.

El PSE-EE es quien más está sufriendo en el proceso: fue la segunda fuerza, empatando a escaños (14) con el PNV y sólo superada por 165 votos por los populares (15 escaños en las Juntas Generales, el parlamento provincial), pero esa posición le resulta muy incómoda y sumamente arriesgada.

Desde su condición de partido más votado, el PP le emplazó ayer de nuevo a intercambiar apoyos en la Diputación, que lideraría el popular Javier de Andrés, y en el Ayuntamiento, a cuya cabeza está ya el socialista Patxi Lazcoz. Y desde la mayoría minoritaria que pueden alcanzar con EA y con EB, los peneuvistas llaman a los socialistas a desalojar al PP apoyando a Xabier Agirre, pese a que quedó en tercera posición.

El PP solemnizó su oferta desde la sede madrileña de la calle de Génova y por boca de su secretario general, Ángel Acebes, después de que De Andrés y el presidente del partido en Álava, Alfonso Alonso, se entrevistaran con Mariano Rajoy. Se trata de garantizar gobiernos constitucionalistas, porque es lo que Álava ha votado, argumentó el PP.

El silencio que guarda el candidato a diputado general y secretario general del partido en Álava, Juan Carlos Prieto, es absoluto. "Quien tiene que saber ya sabe lo que el PSE quiere y lo que está dispuesto a hacer", dicen medios cercanos a él. Prieto rompió ayer ese silencio para recordar a los populares que ya tienen la presidencia de las Juntas Generales y que con sus 15 escaños (sobre un total de 51 en las Juntas Generales, el parlamento provincial) no pueden pretender tener también la de la Diputación.

Los terceros al poder

Un elemento nuevo se añadió la semana pasada y es la elección del candidato del PNV, Markel Olano, como diputado general de Guipúzcoa. El desplazamiento del socialista Miguel Buen, que ganó las elecciones, acarrea como consecuencia inmediata la elevación del listón de los socialistas en Álava: nada es posible si no pasa por el liderazgo de Prieto.

El PSE es el que más incómodo está con el retraso del pleno de investidura hasta el día 26. "Por nosotros, que sea mañana mismo", dijo el propio Prieto en la junta de portavoces de las Juntas alavesas, cuando fue consultada por su presidente, Juan Antonio Zárate (PP), antes de fijar la última fecha posible. Al parecer, y pese a sus protestas posteriores, fueron el PNV y EA los más interesados en el retraso, y tampoco el PP mostró prisa. Los nacionalistas querían dejar correr el tiempo, en espera de que se despejaran antes las incógnitas de Guipúzcoa y Navarra. Pero en la Comunidad Foral la negociación va a alargarse también; como poco, hasta después de los Sanfermines.

El PSE asegura que no habrá ningún intercambio entre Navarra y Álava, pero el tripartito sí cree que un acuerdo entre Nafarroa Bai y el PSN para desplazar a UPN arrastraría una fórmula también transversal de gobierno en la Diputación alavesa. En su esquema, sería siempre bajo el liderazgo del PNV, haciendo valer los 18 votos que suma con EA y EB-Aralar, frente a los 14 del PSE.

El acceso del PSE a la presidencia de Navarra, siendo como es el tercer partido, justificaría el del PNV en Álava desde esa misma condición, argumentan los nacionalistas, después de ocho años fuera del poder. A la inversa, entienden que la continuidad de UPN en la Comunidad Foral facilitaría el entendimiento de PP y PSE en Álava.

En el tablero está también la gobernabilidad del Ayuntamiento de Vitoria, para la que el alcalde socialista, Patxi Lazcoz, necesita apoyos, porque sólo tiene nueve de los 27 concejales del consistorio. A él le valdrá cualquier opción para gobernar y así lo ha dicho ya.

En las filas del PNV y del PP tampoco hay entusiasmo por adelantar datos sobre las reuniones celebradas ni sobre su contenido. "Se mantienen conversaciones con todos y no hay nada cerrado", es la lacónica respuesta que ofrecen los medios cercanos a Iñaki Gerenabarrena consultados, aparte de reiterar que su primera opción de gobierno es el tripartito.

El PP habla abiertamente de gobiernos compartidos con el PSE en la Diputación y en Vitoria. El suspense se mantendrá probablemente hasta muy cerca de la fecha del pleno de elección del diputado general o quizá hasta ese mismo día.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 10 de julio de 2007