Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:

Marineros de un buque en ruinas

25 tripulantes de un barco camerunés llevan casi un mes atracados en Santander

En los muchos ratos muertos, juegan al ping-pong en un cochambroso gimnasio. O ven la televisión (sin sonido, no les funciona) en la sala de al lado. Son ocho marineros ghaneses y 17 cameruneses, y lo tienen clarísimo: no piensan abandonar su barco, el Meugang 1, atracado desde el 13 de junio en el puerto de Santander, hasta que no les paguen los ocho meses de salario que les debe su compañía, la camerunesa Sea Trans Ship Management. En total, y entre todos, les adeudan 190.000 dólares (unos 140.000 euros), asegura el capitán, el ghanés Anthony Kwadwo Afrifa, de 55 años.

No piensan dejar el barco hasta que no les paguen los ocho meses de sueldo que les deben

Ni siquiera tienen intención de abandonarlo cuando, hoy o mañana, una compañía de fumigación vaya a deshacerse de los colchones y acabar con la plaga de ratas, piojos, gorgojos y cucarachas con la que conviven en este carguero, de más 25 años, construido en la antigua Yugoslavia. Han visto antes situaciones como la suya, en las que la empresa que se encarga del barco en el puerto se ha desentendido, después de que lo hiciera el armador. "Conozco a gente que dejó el barco, le llevaron a casa, y nunca vieron su dinero", afirma Jonh Peku-Dzata, segundo de abordo, también de Ghana. Las condiciones de insalubridad se suman al lamentable estado del barco, retenido por las autoridades porque no cumple las condiciones para navegar.

Si cuando lleguen los fumigadores se niegan a dejar el barco, la cosa tendrá que ir a los tribunales, para obligarles a hacerlo, explican fuentes de la Delegación de Gobierno de Cantabria. Una repatriación forzosa no es la solución que desea CC OO, que está llevando el contencioso en colaboración con el sindicato internacional ITF. "Hemos hablado un par de veces con el armador, pero ya no contesta", asegura José Manuel Rubio, de CC OO. Explica que situaciones como ésta ocurren regularmente, aunque los buques no suelen estar en un estado tan malo.

La falta de comida ya es el gran problema porque CC OO y la ONG Banco de Alimentos de Cantabria se la han facilitado. Ayer preparaban chuletas de cerdo y patatas mientras alguna pequeña cucaracha trepaba por la puerta de la nevera. Pero ahora también se han quedado sin agua y el combustible, con el que funciona todo en el barco, está a punto de acabarse.

Agujeros, parches de cartón... Un paseo por el Maugang 1, de 160 metros de eslora, efectivamente despierta muchas dudas sobre su navegabilidad. "¡Claro que puede navegar! Sólo hacen falta algunos arreglos de ingeniería". Sin embargo, el informe de Capitanía Marítima dice que ha perdido chapa, el motor no funciona, tampoco el radar, la radio, la radiobaliza... Y así hasta 52 deficiencias. Es cierto que el buque ha llevado sus cargas por medio mundo, pero siempre con problemas. El año pasado les retuvieron en Venecia y Singapur. En su última escala, en Dakar (Senegal), permanecieron cuatro meses por reparaciones.

Los marineros aceptarán, dicen, la repatriación que les ha ofrecido la Delegación de Gobierno, pero cuando tengan su dinero. "Tenemos que pensar en nuestras familias. Después de cobrar, podemos volver en el barco o en avión, nos da igual", dice el camerunés Jean Fefen, casado y cinco hijos. Sin embargo, algunos empiezan a coquetear con la idea de intentar quedarse a trabajar en España.

Tanto el sindicato como la Delegación de Gobierno ven muy complicado que lleguen a cobrar a corto plazo. Sin embargo, los 25 marineros se aferran al barco, entre otras cosas, porque el capitán asegura estar en contacto con el armador y que éste está intentando reunir el dinero. En cualquier caso, el barco no se puede quedar dónde está, aseguran fuentes de la Delegación, ya que le cuesta al puerto unos 2.000 euros al día.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 9 de julio de 2007