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El CNI sospecha de tres grupos como autores del ataque en Líbano

Los servicios secretos no creen que Hezbolá esté implicada

Tres grupos yihadistas vinculados a Al Qaeda son los principales sospechosos del atentado que el 24 de junio costó la vida a seis cascos azules del contingente español en el sur del país. El ministro de Defensa, José Antonio Alonso, dijo el pasado día 2 en el Congreso que los informes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) apuntan a dos organizaciones. En realidad, son tres: Fatah Al Islam, Jund Al Sharm y Usbat Al Ansar.

"Sobre los autores", explicó el ministro, "el Centro Nacional de Inteligencia me informa de que lo más probable es que el comando responsable del ataque sea una célula terrorista compuesta por individuos, posiblemente extranjeros, entiéndase no libaneses, que hayan sido apoyados por elementos vinculados a alguna organización terrorista local". "El CNI cita dos organizaciones yihadistas libanesas", agregó Alonso en la Comisión de Defensa del Congreso. "Este apoyo podría haber consistido, entre otras acciones, en la adquisición de explosivos, provisión de documentación falsa y, presumiblemente, posterior refugio tras el atentado".

Fuentes de Defensa explicaron que las organizaciones citadas por el CNI son Fatah Al Islam,

Jund Al Sharm y Usbat Al Ansar. La primera es la más importante. Desde el pasado 20 de mayo, sus milicianos mantienen combates con el Ejército libanés, que han dejado ya un saldo de 200 muertos, por el control del campo de refugiados palestinos de Nahr Al Bared, junto a la ciudad septentrional de Trípoli.

Los otros dos grupos son menos potentes, pero están mucho más al sur, en el campo de refugiados de Ain El Helue, junto a Sidón, el mayor de Líbano, con entre 50.000 y 75.000 habitantes.

Usbat Al Ansar cuenta con entre 100 y 200 miembros y figura en la lista de organizaciones terroristas de la Secretaría de Estado de EE UU por sus vínculos con el ex jefe de Al Qaeda en Irak, Abu Musab Al Zarqawi. Algunas fuentes aseguran que Usbat Al Ansar ha absorbido a los miembros de Jund Al Sharm, de ahí que Alonso hablara de dos organizaciones. No obstante, algunos de sus militantes mataron a tiros a dos militares libaneses el pasado 3 de junio junto a Sidón.

Este episodio y el temor a que los combates de Nahr Al Bared se extendiesen a los 12 campos palestinos con más de 400.000 refugiados que salpican el país, llevó al mando de la Fuerza Interina de Naciones Unidas para Líbano (FINUL) a decretar una alerta con suspensión de todos los movimientos no operativos, que se prolongó hasta el 10 de junio, dos semanas antes del atentado.

Se da la circunstancia de que la patrulla atacada no realizaba ningún movimiento operativo. Sus miembros iban a la base Miguel de Cervantes desde el destacamento de Kfar Kila, en la línea fronteriza con Israel, para telefonear y revisar sus vehículos. El objetivo del atentado, según los expertos, sería precisamente aliviar la presión del Ejército libanés sobre el campo de refugiados de Nahr Al Bared, al obligar al Ejército libanés a desplazar sus tropas al sur, así como atacar a las fuerzas de la ONU, que ya en octubre pasado fueron calificadas por Al Zawahiri, lugarteniente de Osama Bin Laden, como "fuerzas de ocupación".

A pesar de que el ataque se produjo junto a la localidad de Jiam, en una zona bajo control absoluto de Hezbolá, los servicios de inteligencia españoles no creen en la implicación de la milicia que se enfrentó a Israel en la guerra de hace ahora un año.

No se trata sólo de que Hezbolá sea de confesión chií y los grupos ligados a Al Qaeda sean suníes o de que el Partido de Dios, que es lo que significa su nombre, haya condenado el atentado. Los responsables de Hezbolá, aseguran fuentes de Defensa, han ofrecido su apoyo a las autoridades españolas, como también lo han hecho Siria e Irán, sus principales mentores.

A pesar de que el contingente español mantuvo tensas relaciones con Hezbolá, a raíz del descubrimiento de dos arsenales de armas y de que algunos cascos azules fueran acusados de espionaje por fotografiar emplazamientos de la milicia, las relaciones habían mejorado sustancialmente en los últimos tiempos.

La prensa local se ha hecho eco de las más contradictorias teorías sobre el ataque. Mientras L'Orient-Le Jour acusaba el pasado fin de semana a Siria, el Magazine responsabilizaba a Israel. Lo cierto es que, como ha sucedido con frecuencia en Líbano, nadie lo ha reivindicado todavía y, en palabras del embajador español en Beirut, Miguel Benzo, la investigación para aclararlo será "lenta y difícil".

El relevo más peligroso

El relevo de los 1.100 soldados españoles en Líbano, que empezó el pasado sábado y se prolongará hasta el próximo día 15 en cinco rotaciones, ha pasado de trámite rutinario a operación de alto riesgo. La sustitución de la Brigada Paracaidista (Bripac) por la Brigada de Infantería Ligera Aerotransportable (Brilat) implica el traslado por carretera de cientos de militares entre el aeropuerto de Beirut, en el centro de Líbano, y la base de Marjayún, en el sur. Los únicos medios que hay para el traslado masivo de personal son autobuses, que ni están blindados, ni por supuesto tienen inhibidores de frecuencia.

Un atentado contra uno de ellos podría tener consecuencias gravísimas. Por eso, se han extremado las medidas de precaución: los convoyes van escoltados por blindados; los soldados viajan con casco y chaleco antibala y las rutas son cuidadosamente estudiadas y variadas para no repetirlas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 9 de julio de 2007

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