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Reportaje:

Contra el ritmo del CO2

El concierto 'Live Earth' reúne en nueve ciudades del planeta a músicos, estrellas del pop y políticos para luchar por las fatales consecuencias del cambio climático

Tambores escoceses retumbaron al mediodía de ayer en el estadio Wembley de Londres con un mensaje SOS en defensa del planeta y en contra del cambio climático.

Les acompañaban tres baterías estelares -Taylor Hawkins, de Foo Fighters, Chad Smith, de Red Hot Chili Peppers, y Roger Taylor, de Queen- en la apertura de la rama británica de la cadena de conciertos mundiales benéficos Live Earth, apadrinados por Al Gore. Tom Meighan, de Kasabian, resumió, con ironía, la última iniciativa altruista que unió a lo largo de la jornada a más de un centenar de artistas: "Ahorrar energía porque yo no puedo".

Por oficio o tradición, los músicos están entre los grandes derrochadores de energía. The Red Hot Chilli Peppers volaron en jet privado de París a Londres y después de actuar unos minutos en el nuevo estadio Wembley volvían a embarcarse rumbo a Dinamarca para atender otra cita con otra audiencia. Un gasto ecológico probablemente inevitable que el veterano cuarteto compensa invirtiendo en proyectos medioambientales.

La web Carbonfootprint.com calcula que Madonna produjo 440 toneladas de carbono de dióxido durante cuatro meses de su última gira, Confessions on a dance hall. Anoche la dama espiritual del pop cerró el concierto londinense con un tema compuesto especialmente para la ocasión. Se titula Hey you y su letra habla de esperanza y de cambio: "no os deis por vencidos... aún nos queda una oportunidad... manteneos unidos y lo haréis bien".

En la unión está la fuerza. Podría ser el lema de 'Live Earth', complementario a su logotipo: "conciertos por un clima en crisis". "Nueve conciertos gigantes y una audiencia de 2.000 millones de personas", clamó el ex vicepresidente estadounidense Al Gore, en una conexión en directo con Washington. La música a favor de un futuro ecológicamente sostenible se propagó, a lo largo de 24 horas, desde Sydney a Tokio, Shangai, Johannesburgo, Estambul, Hamburgo, Londres, Río de Janeiro y Nueva York. Con grandes desniveles de audiencias, se llegó a los 77.000 en espectadores en la capital británica a menos de 5.000 en la ciudad china.

Bob Geldof se mantuvo, por primera vez, al margen de un evento Live porque, según ha declarado a la prensa británica, "todos somos conscientes del calentamiento global" del planeta. Los promotores de la cadena musical, sin embargo, aprovechan el gancho de artistas consolidados y emergentes, jóvenes y maduros -desde Foo Fighters a Paolo Mutini, de Enrique Iglesias a Yusuf Islam-, para alertar, concienciar y movilizar a la población.

"Abre los ojos... Mira a tu alrededor... SOS... Ayúdanos a salir de ésta...", improvisó ayer en claves rap el cofundador de Black Eyed Peas, Will.i.am. "Presionar a gobiernos y corporaciones para que nos ofrezcan medios alternativos", añadió el cantante sin perseguir esta vez la rima. En sus palabras se desgrana la clave de la campaña con su doble objetivo de informar y de promover acciones concretas que lleven a un cambio fundamental de actitudes y comportamientos.

Al Gore, en su intervención en un festival en Washington, pidió el compromiso del público con una serie de ocho puntos interconectados y que se pueden concretar en dos: en el ámbito social, presionar a los diferentes gobiernos a firmar un tratado internacional para reducir en fuertes porcentajes las emisiones de energía altamente contaminante; en lo personal, actuar para promover el ahorro del consumo energético en el hogar, en el trabajo, en la escuela, en la ciudad...

Coches y calefacción

Penélope Cruz también aporta su granito de arena al movimiento en defensa del futuro del planeta. En un videoclip emitido ayer en las pantallas gigantes del Wembley, la actriz madrileña anima al público a bajar un poquito el termostato de la calefacción de sus casas.

Su colega británica, Thandie Newton, tomó el micrófono para defender personalmente las maravillas de los automóviles eléctricos. Mensajes similares se repitieron, a lo largo de las seis horas de concierto, ante cerca de 80.000 personas que aclamaron a grupos como Duran Duran, bailaron con Black Eyed Peas, gritaron entusiastas con los Beastie Boys, y se rieron con Spinal Tap, Metallica y otras grandes del pop, el rock y hip-hop. Mientras se intercambiaban artistas e instrumentos, se proyectó una sucesión de anuncios en los laterales de un escenario que simulaba hileras de bombillas ecológicas ordenadas como si se tratara de un barril de petróleo.

Con un tono imperativo y con escasa gracia en la mayoría de los consejos, se bombardeó al público con mensajes ecológicos que se reiteraban una y otra vez. Una tabla de conductas del tipo "apagar la luz al salir de una habitación, no dejar encendido el piloto de los aparatos eléctricos y electrónicos, olvidarse de las bolsas de plástico al hacer la compra, reciclar las botellas de agua, usar el transporte público o aparcar el coche para subir a la bicicleta...". Como dijo el cantante de Kasabian, una sola persona no salva el planeta, pero con todos juntos se puede marcar la diferencia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 8 de julio de 2007