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En julio o después de las elecciones

O hay acuerdo antes del 31 de julio o no lo habrá. Ésta es la previsión del Gobierno y del Grupo Parlamentario Socialista tras semanas y semanas de aplazamientos en la negociación o de avances poco sustanciales. El motivo por el que las conversaciones entre Diego López Garrido (PSOE) y Eduardo Zaplana (PP) están interrumpidas se debe a una razón de peso: el debate del estado de la nación, que empieza mañana y concluirá el jueves. Así las cosas, se han emplazado para reanudar la próxima semana el diálogo para la renovación del Consejo General del Poder Judicial.

Lo cierto es que con la llegada de Mariano Fernández Bermejo a la cartera de Justicia se reactivó la negociación. "Les voy a hacer una oferta que no podrán rechazar", sentenció misterioso el ministro en su primera sesión de control al Gobierno, en la que fue duramente interpelado por la bancada del PP. Pese a este recibimiento hostil, Bermejo logró poner las bases para que el PP se sentara a negociar.

La oferta de hace tres meses continúa vigente, pero el PP no dice ni sí ni no. Los socialistas proponen dos criterios para la renovación del CGPJ: pluralismo profesional y político. El primero ya está aceptado con la incorporación de miembros de la Asociación Francisco de Vitoria, de carácter centrista, para que acompañen a las otras dos: la Asociación Profesional de la Magistratura, de corte conservador, y la progresista Jueces para la Democracia. Además, se daría paso, según ya han convenido el PSOE y el PP, a una representación mayor de jueces no adscritos.

Junto a esta apertura llega el meollo político. El PSOE pretende que para la elección del órgano de los jueces se dé también posibilidad de proponer a grupos políticos que ahora no han tenido esa opción. Desde luego, el PNV y ERC. Los populares ponían objeciones a este último grupo, aunque los socialistas tratarán de convencerles con el argumento de que si el PP tuviera una objeción insuperable hacia el profesional de la justicia que propusiera ERC, sólo tendría que pedir que propusieran a otro.

Pero la duda de fondo persiste. ¿Le compensa políticamente al PP esta renovación cuando tiene ahora mayoría en el consejo actual? Ésta es la pregunta que se hacen los socialistas. Quizá les pueda animar que a pesar de esa mayoría, los poderes están limitados por que el CGPJ está en funciones desde noviembre pasado. Si no hay acuerdo, todo quedará para después de las elecciones generales, y ya con un nuevo Gobierno.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 2 de julio de 2007