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CARTAS AL DIRECTOR

No, gracias

La accesibilidad y la poca sensación de riesgo. Estas dos causas se subrayan como principales en el aumento de consumo de cocaína en España. Pero un chaval empieza a consumir porque otros consumen y, conforme va sintiendo que eso da serenidad a su vida, va enrollando más billetes para esnifar, para sumergirse en un mundo sucio, irreal, aplastante.

Yo he visto a muchos amigos caer, pero también a otros darle la espalda por mucho acceso al consumo y poco riesgo que sintiesen. El problema es personal más que social. La política del ocio en España invita a desmelenarse y hay que combatirlo, pero el sujeto paciente tiene que decidirse... y eso no es ni más ni menos que darle un sentido digno a la propia vida. He visto amigos que iban y volvían a centros de desintoxicación, he visto a un chaval paseando cada mañana con unos cascos puestos, música a todo volumen, para conciliar y olvidar el mono, he visto gente que muere. Los informes, la disposición del Gobierno central, lo que digan los expertos está muy bien, siempre y cuando apunte a resolver desde la generalidad del problema personal de cada uno, con un margen de actuación: el que cada uno tiene para elegir la dignidad de su propia vida. Unas veces serán unos cascos, otras darle la espalda.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 28 de junio de 2007