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El debate migratorio / 1 | ECONOMÍA

Nuevos escenarios de pugna y consenso

LA ÚLTIMA SESIÓN PARLAMENTARIA de control al Gobierno fue extraordinaria: era la primera en muchas que no estuvo dominada por el semiúnico tema que le ha interesado al PP para hacer oposición: la política antiterrorista. Los calificativos han estado cambiados hasta ahora: lo extraordinario debía ser oponerse con el arma electoral del terrorismo, y lo ordinario, lo ocurrido el pasado miércoles: preguntar al Ejecutivo por los otros temas de su administración (la economía, los derechos, las oportunidades, el bienestar ciudadano, etcétera).

Si entrásemos en la normalidad, lo lógico es que el Gobierno centrase sus intervenciones en los activos que puede vender (crecimiento al alza, desempleo a la baja, desarrollo del cuarto pilar del Estado de bienestar...) o en los planes que le resta por desarrollar hasta que venza la legislatura (la lucha frente al cambio climático), y el PP metiese el dedo en el ojo en aquello que no se ha hecho o se ha hecho mal (el desarrollo de los estatutos de autonomía, la posición contradictoria respecto al tratado constitucional europeo, la falta de productividad de la economía o la incómoda ley de memoria histórica). En resumen, encontrar los nuevos espacios de conflicto y de consenso que se dan en cualquier democracia madura.

La inmigración (10% de la población) es el fenómeno más relevante para la sociedad española en el nuevo siglo. ¿Por qué no impulsar un pacto de Estado que evite su banalización electoral, gobierne quien gobierne?

Uno de los escenarios centrales de atención ciudadana es el de la inmigración, ya que seguramente ha devenido en el fenómeno más relevante para la sociedad española en el nuevo siglo. En la sesión parlamentaria citada, el líder del PP la mencionó para pedir que no haya nuevas regulaciones masivas, como si éstas dependiesen del deseo de quienes gobiernan y no de su desarrollo cuantitativo y de los márgenes de ilegalidad.

El avance del padrón municipal indica que de los 45,2 millones de ciudadanos que viven en España, 4,48 millones son extranjeros, y que mientras el pasado año se empadronaban apenas 70.000 españoles más, lo hacían 338.000 extranjeros. Un estudio editado por los profesores Juan José Dolado y Pablo Vázquez (Ensayos sobre los aspectos económicos de la inmigración en España. Fundación de Estudios de Economía Aplicada) recuerda que la tasa de inmigración en España se ha quintuplicado en menos de una década y que los flujos anuales hacia nuestro país ya se encuentran entre los más altos del mundo. Frente a las perspectivas pesimistas de finales del siglo XX sobre la reducción inminente del tamaño de la población española, dada su progresiva tasa de envejecimiento, las nuevas proyecciones demográficas -que ya incorporan el crecimiento de la población inmigrante y un ligero aumento de la tasa de fertilidad- predicen que la población puede crecer hasta 53 millones en el año 2050, iniciando un lento retroceso a partir de entonces.

El gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, en la presentación del informe anual de la entidad, acaba de reiterar la importancia de los flujos migratorios entre los factores que facilitan el crecimiento económico español por el lado de la oferta. El aumento de la población inmigrante ha ampliado la capacidad productiva de la economía mediante la incorporación de abundantes recursos laborales, a la vez que ha contribuido a sostener el crecimiento del gasto interno. El informe del Banco de España destaca que la aportación de la inmigración a la generación de renta ha sido mayor que la que se deriva del mero incremento poblacional, por lo que también ha ayudado al avance de la renta per cápita; también señala que los efectos por el lado del gasto parecen favorecer la dinamización de la inversión, y que, en el mercado de trabajo, ha introducido algunos elementos de flexibilidad salarial y potenciado un mayor grado de movilidad.

Con estos elementos, y otros muchos de los que hablaremos, ¿por qué las principales fuerzas políticas no consideran la posibilidad de un pacto de Estado para abordar ese elemento estructural de nuestra vida pública, gobierne quien gobierne, que es la inmigración?

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 17 de junio de 2007