Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Y ahora hacen las paces

Paul McCartney y su ex esposa Heather Mills aparcan su millonario divorcio

Paul McCartney y su ex esposa Heather Mills han hecho las paces. Así lo aseguran amigos de la familia, quienes han desvelado que Heather y la hija de ambos, Beatrice, de tres años, pasaran el 65º cumpleaños del ex beatle, el próximo 18 de junio, en su residencia de campo de Peasmarsh, en el sureste de Inglaterra.

Paul y Heather anunciaron su separación el 17 de mayo del año pasado, tras cuatro años de matrimonio. Ambos se conocieron en 1999 en un acto de beneficencia, un año después de la muerte por cáncer de la primera esposa del músico, Linda, con quien había estado unido 29 años. Y desde hace un año Paul y Heather están tirándose los trastos en privado, en público y en los tribunales donde discuten un millonario divorcio.

La pareja ha elegido en su contienda a dos abogados famosos. McCartney está representado por Fiona Shackleton, que defendió en 1996 al príncipe Carlos, heredero al trono británico, en su divorcio de Diana de Gales, mientras que el representante legal de Lady Di, Anthony Julius, defiende ahora a Mills.

El divorcio parece que de momento está aparcado. Ya no se comunican sólo a través de sus respectivos abogados, sino que hablan por teléfono de manera regular. Al parecer, los dos llegaron a la conclusión de que la tormentosa relación no podía seguir y Heather se cansó de ser vista por la población como el enemigo número uno. En este momento, Paul no tiene prisa por seguir con el divorcio, algo distinto a lo que decía hace unos meses. Y ella está contenta de cómo están las cosas en este momento, ha explicado un portavoz oficioso de la pareja.

Mills reclama en su petición de divorcio 5,1 millones de euros al año para sus gastos, según ha desvelado un amigo de McCartney. La fortuna de McCartney está establecida en 1.200 millones. El mismo día en que pedía esta millonaria compensación, Heather proclamaba al mundo: "Sigo amando a Paul". Pocos la creyeron entonces. Y es que Heather intenta conservar la imagen que se ha fabricado de sí misma en sus 39 años de vida. La de chica buena que salió adelante, a pesar de haber perdido una pierna al ser atropellada por un agente de Scotland Yard y de vivir una infancia desgraciada. Mills ha logrado ser un personaje famoso en todo el mundo. Y no sólo por ser la esposa de Paul McCartney, sino también por hacer de su condición de disminuida física toda una bandera. Su última pirueta fue aceptar una millonaria proposición de la televisión americana para participar en la versión que allí se hace de Mira quién baila. El día en que debutó Paul la mandó flores. Así comenzó la tregua.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 12 de junio de 2007