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Entrevista:MARCO MATERAZZI | Defensa del Inter de Milán | Personaje

"Me he convertido en un icono negativo porque la gente me teme"

Marco Materazzi (Lecce, 33 años) es alguien que no repara en gastos. Para celebrar el 15º scudetto del Inter en la fiesta organizada en San Siro se presentó con un smoking blanco. En la chaqueta llevaba 15 diamantes de Swarosky en homenaje a las 15 Ligas que suma su equipo. "Elegí un traje blanco porque es el color de la limpieza. Hemos ganado de forma limpia", dice. Quitado el traje, se ha puesto el bañador. Pero, antes de irse de vacaciones, habló telefónicamente con EL PAÍS.

Pregunta. ¿Quién es Marco Materazzi?

Respuesta. Una persona normal que desayuna leche y galletas.

P. ¿Es un chico malo?

R. No.

P. ¿Y por qué mucha gente sostiene lo contrario?

R. Porque no me conocen para nada.

"Soy una persona normal que desayuna leche y galletas. Los que dicen que soy malo no me conocen"

"No he soñado ni con Zidane ni con su hermana. He soñado más con la Copa del Mundo"

P. Dice siempre que en el campo se transforma, ¿por qué?

R. Porque no me gusta nada perder y en el campo hago todo lo posible para ganar.

P. ¿Y fuera del campo?

R. Soy padre de tres hijos, vivo para ellos y para mi mujer. La familia siempre ha sido fundamental para mí.

P. ¿Cómo ha sido su infancia?

R. Hasta los 15 años una maravilla. Luego perdí a mi madre y pasé una época terrible, nadie sabe lo que he sufrido.

P. Su padre fue jugador y luego entrenador. ¿Para usted fue una ventaja o una desventaja?

R. Ha sido una desventaja. La gente se creía que me había enchufado. Pero yo siempre he ido por mi camino, sin paranoias y sin prestar atención a lo que pensaban los demás.

P. De no haber sido futbolista, ¿qué le hubiera gustado hacer?

R. No lo sé. Probablemente hubiera hecho de padre como ahora y hubiera pedido tener una familia maravillosa como la que tengo. Habría dejado que el resto lo decidiera el azar.

P. Ha sido uno de los salvadores de Italia en el Mundial. ¿Recibe menos insultos ahora en los estadios?

R. No. Una cosa es jugar con la selección, sentir la camiseta y la bandera... pero esto dura poco. Después cada uno vuelve a su club y las dinámicas vuelven a ser las de siempre, con insultos incluidos. Tampoco creo que esté mal. La rivalidad entre hinchadas es una cosa buena, siempre y cuando no desemboque en violencia.

P. ¿Qué siente cuando le insultan en cada campo que pisa?

R. Esos insultos son una ofensa gratuita. No todos tuvieron la suerte de conocer a mi madre.

P. ¿Se ha preguntado alguna vez el porqué de tanto odio?

R. Quizás porque yo también, como todos, he cometido errores. Pero, no se me han perdonado. Me he convertido en un icono negativo y de allí no voy a salir. Para mí no es algo negativo, significa que la gente me teme.

P. Da la impresión de que, debido a esa imagen negativa que se ha creado, cualquier cosa que haga es mala. En el Mundial recibió un cabezazo y fue sancionado.

R. No hace falta ser italiano para saber que eso fue una injusticia. Todo el mundo vio que no fui yo el primero en hablar.

P. ¿Uno nace provocador o se convierte?

R. Ni lo uno ni lo otro. La provocación es algo que puede salir en un momento dado. Yo no me considero un provocador.

P. ¿Ha soñado con Zidane o con su hermana durante este tiempo?

R. No. Ni con Zidane ni con su hermana. He soñado más con la Copa del Mundo.

P. ¿Es una historia cerrada?

R. Sí, desde hace tiempo.

P. Si se encontrara con Zidane, ¿qué le diría?

R. Nada, le apretaría la mano como suelen hacer los hombres.

P. ¿Sabe que existe una página web que se llama difendiamomaterazzi.com (defendemos a Materazzi)?

R. Sí, la hicieron después del Mundial. Me alegra mucho porque esto significa que alguien ha visto que se han cometido injusticias conmigo.

P. ¿Por qué las hinchadas le han apodado El Carnicero?

R. Porque a lo largo de mi carrera he hecho unas cuantas faltas graves. No han sido más de 5 ó 6 y además nunca he hecho daño a nadie.

P. ¿Ni a Shevchenko tras clavarle los tacos en el estómago?

R. No. No le causé ninguna baja, jugó el partido siguiente sin problemas.

P. En España se acuerdan de usted por el codazo que le propinó a Sorín...

R. Tuve un encontronazo con él y nada más. Fue un choque normal y una falta involuntaria. El árbitro también lo pensó así. Si no, me hubieran sancionado con 4-5 partidos, cosa que no pasó.

P. ¿Cómo controla la rabia?

R. Intentando no superar los límites. Es decir, pararme antes de excederme.

P. ¿El Inter no ganaba porque estaba Luciano Moggi?

R. No sé... seguramente ha habido muchos factores externos que han pesado más de lo normal. Este año hemos ganado la Liga porque hemos sido mucho más fuertes que los demás.

P. En la Liga de Campeones no llegaban los tentáculos de Moggi...

R. Ésa es otra historia. Este año ha habido un cambio de mentalidad y de actitud que nos ha hecho crecer y nos servirá para intentarlo la temporada que viene.

P. ¿Cómo es jugar una Liga sin la Juve?

R. Un poco extraño pero, si le soy sincero, lo único que he echado de menos de los bianconeri son mis compañeros de selección.

P. ¿Dejaría el calcio para jugar en la Liga española?

R. De momento no porque quiero seguir en el Inter. Pero en un futuro, en el caso de que dejara el fútbol italiano, España sería mi primera elección.

P. Hace mucho voluntariado

[últimamente está recaudando fondos para construir un orfanato en Tanzania], ¿pero por qué lo tiene tan escondido?

R. Porque creo que es más bonito y más noble, aunque a lo mejor rendiría más con publicidad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 14 de junio de 2007