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Reportaje:Elecciones 27M

El regreso del profesor

Tras un periplo de tres años por la política, Sebastián volverá a dar clase en la universidad

Se lo pidió una empleada de su tintorería, harta de Gallardón y de los parquímetros. Entonces Sebastián era director de la Oficina Económica del Gobierno. Zapatero le había dado la alternativa en política y no le iban mal las cosas. Pero en las siguientes semanas el PSOE fue incapaz de encontrar un candidato para la alcaldía de Madrid. Sonaron el ex ministro José Bono, Javier Solana y la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega. Por diferentes motivos, no cuajaron. Y con aquello, la imagen del partido se iba deteriorando.

Sebastián -quién sabe si por buscar desafíos fuera de su despacho o por ayudar a su amigo Zapatero- hizo caso a la señora que planchaba su ropa y se ofreció al presidente. "Creo que sería mejor candidato que la vicepresidenta", le dijo. Y así, el 25 de octubre de 2006, comenzó la historia del fracaso de un ganador nato.

"Todo lo ha conseguido por sus méritos. Nadie le ha regalado nada", comenta una de sus colaboradoras cercanas. Miguel Sebastián Gascón, de 50 años cumplidos en plena campaña y octavo de 10 hermanos, se doctoró en Economía en la Universidad de Minnesota. En 1987 empezó a dar clases en la Universidad Complutense de Madrid, que compaginó con su cargo como director del Servicio de Estudios del BBVA, que, en cierto modo, terminó lanzándole a la política. O rebotándole.

Desde el banco, presidido por Francisco González, defendió el tipo único de IRPF que se proponía desde la cocina económica socialista. Rodrigo Rato, harto ya de anteriores escarceos con el PSOE, pidió su cabeza. Y González se la entregó. El brillante economista se marchó del banco cuyas siglas seguirían persiguiéndole en su etapa como candidato.

A Sebastián no le conocía nadie. Tenía siete meses para explicar su proyecto, para que los madrileños se quedasen con su cara y exhibir la mejor versión de sí mismo. Muy justo. Este periódico consultó entonces a 22 personas de su entorno más cercano. Amigos y enemigos que lo definieron como "vehemente", "brillante", "cariñoso con los suyos" o "provocador". Todos coincidieron en que si había asumido el reto, sin duda era porque estaba convencido de que iba a ganar.

Las primeras semanas estuvo desaparecido. El 25 de noviembre fue nombrado oficialmente candidato. Y no tardó en oírse el coro quejica de la vieja guardia socialista madrileña. Echaban de menos unas primarias, pero sin argumentos: no hubo ni un solo candidato. Días después, Sebastián se presentó haciendo gala de su sentido del humor: "Hola, soy Miguel Sebastián. También conocido como Miguel... ¿qué? Próximo alcalde de Madrid".

Y ése fue su problema a lo largo de toda la campaña. A un mes de las elecciones, sólo el 34% de los madrileños sabía quién era. Pero en un solo minuto consiguió que le conociera el doble de gente y que, según miembros de su partido, dejara de votarle gran parte de los que lo hubieran hecho sin conocerle.

Pero no tenía tiempo, quedaban sólo 11 días para el veredicto final. Con las facturas del IBI del señor Novillo no iba a ganar terreno. Sacó la foto de Montserrat Corulla (presunta testaferro de Juan Antonio Roca) en pleno debate y le preguntó a Gallardón por su relación con ella -profesional, dice él-. Trató de vincular al alcalde con el posible trato de favor a una de las imputadas por la Operación Malaya. Fue una estrategia apurada. Luego no pudo demostrarlo con pruebas concluyentes. Perdió apoyo de una parte de su partido y, probablemente, de parte de su electorado. Él asegura que no se arrepiente, que los ciudadanos tenían derecho a saber.

"Si hubiera tenido más tiempo, el recorrido hubiera sido más natural", analiza un amigo y compañero de la universidad. "Si le das margen, siempre se gana a la gente". Algunas personas cercanas admiten que le costó aceptar críticas en momentos determinados. "La prensa le ha atacado de forma más feroz que a ningún otro político nunca. El PP lo llevó a los tribunales por el asunto de la CNMV sin pruebas. No sé si volverá a la política, pero si no estuviera capacitado para hacerlo, no habría aguantado tanto".

De momento, el ex candidato volverá a ser profesor titular de Economía en la Complutense. Lo anunció ayer. Dicen los que le conocen que está afectado, pero tranquilo. Tras la victoria histórica de Gallardón (Sebastián ha perdido tres concejales y 138.000 votos respecto a su predecesora, Trinidad Jiménez), vuelve a las aulas el docente "carismático", "vehemente" y "brillante". Su última clase fue el 19 de abril de 2004. "Los estudiantes le aprecian mucho. Estamos encantados de que vuelva. Es buen profesor y le gusta la pizarra", anuncian fuentes del rectorado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 1 de junio de 2007