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CARTAS AL DIRECTOR

Fanatismo e inocencia infantil

Tanto que se habla y se critica últimamente el fanatismo religioso en otros países (y hasta dónde puede llegar), y el otro día me quedé estupefacto viendo las imágenes de El Rocío en TVE, y el tremendo fanatismo que lo rodea.

Sin embargo, si todo quedara en eso, en ver a gente adulta pisarse, empujarse y abalanzarse sobre un icono, pues bueno, no dejaría de ser un acto tumultuoso más. Pero lo que me llenó de indignación fue ver a los niños, a los bebés, de mano en mano, hasta hacerles tocar el icono en cuestión. Algunos estuvieron a punto de caer, y desde luego no vi a ninguno reír y, lo más importante, entender qué es lo que estaba pasando. Un niño es inocente, y eso es lo más bonito, es ajeno (o debiera estarlo) de los fanatismos de los adultos. Un padre no debería permitir poner en un mínimo riesgo la integridad física de su hijo, y menos por el hecho de que toque a un icono religioso... ¿Se debería considerar este hecho malos tratos? ¿No deberían prohibir que los bebés y/o niños de 2-3 años sean paseados de mano en mano, mientras se caen y se les coge de cualquier parte? (las imágenes son tremendas).

Esto es fanatismo, fanatismo religioso, y todos sabemos a lo que puede conducir y que tanto criticamos de otros países. Me pone los pelos de punta como adulto y como padre, ver a los niños muy pequeños, sufriendo, llorando, de mano en mano, encima de una muchedumbre extasiada y loca, con riesgo de su vida. Realmente no lo entiendo y ni lo quiero entender, simplemente es una locura.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 30 de mayo de 2007