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Reportaje:Elecciones municipales 27M

El voto rebelde

Cinco jóvenes debaten la ausencia de soluciones 'reales' en los programas electorales

El Estatuto de Andalucía, que se votó el pasado 18 de febrero, atrajo a las urnas a un exiguo 36,28% de la población. En las últimas elecciones municipales de 2003, la participación del electorado andaluz fue del 65,57%, lo que significa que el 34,43% se abstuvo de votar, más de dos millones de personas.

Llegan las elecciones y empiezan los debates de siempre. Los partidos políticos lanzan sus propuestas. Aseguran que si se vota sí a su programa, los problemas encontrarán solución. Pero a tenor de las cifras de participación, parece que no logran convencer a parte del electorado y muchos piensan que, salga quien salga elegido, todo quedará igual. EL PAÍS habló con un grupo de jóvenes.

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"El sistema en sí mismo, cómo se desarrolla la política, está en crisis", se lamenta Emma Valiente (Sevilla, 1974), una abogada del SOC (Sindicato de Obreros del Campo) que opina que la política se ha convertido en una "especialización", algo a lo que no se tiene acceso y sin alternativas. "Muchos partidos minoritarios no se presentan a las elecciones y otros que llegan a algo, acaban comportándose igual".

Iván Díaz (Cádiz, 1979), profesor interino de Geografía en la Universidad de Sevilla aboga por la abstención: "Dentro de la política no hay solución", dice, "hay cosas más importantes que hacer que votar: hay que cambiar las cosas desde el lugar de trabajo, en la universidad... los partidos políticos sólo tienen en cuenta a un sector de la población".

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"Ningún partido nos ofrece las reformas que necesitamos", dice Miguel Sanz (Jerez, 1980), ambientólogo y miembro de En Lucha, un grupo político minoritario. "Pero entramos en un simplismo político si pensamos que todos los partidos son lo mismo". Miguel valora la ley de dependencia, por ejemplo: "No va a solucionar el problema, pero es una ayuda", matiza. Él demanda políticas más valientes, arriesgadas. "Ahora se hacen tímidas reformas... ¿Es eso realmente voluntad de cambio?", se pregunta y asegura que no le es indiferente quien gobierne. "Hay que insuflar confianza en que las cosas se pueden cambiar; los partidos políticos hacen que la gente se sienta cada vez más alejada de la política".

En cuanto a las propuestas de los grandes partidos, critican la ausencia de interés por la gente joven y los inmigrantes. "Estamos en una campaña municipal y de lo que más se habla es de terrorismo, parece que es el problema más grave, pero la realidad es que muere más gente en accidentes laborales o de tráfico", asevera la arquitecta Pepa Domínguez (Sevilla, 1979). La vivienda, el trabajo precario, el medioambiente y la situación de los inmigrantes están entre las preocupaciones de estos jóvenes.

La oferta de VPO es uno de los puntos más destacados en estas elecciones, "pero también te hipotecas 30 o 40 años", se queja Pepa. "Te exigen ingresos mínimos, para lo que se necesita una estabilidad laboral que muy pocos tienen". Como ejemplo de solución, ponen el caso de Marinaleda, un municipio en la sierra sur sevillana gobernado por el CUT (Colectivo de Unidad de los Trabajadores), un partido integrado en Izquierda Unida. "Allí hay una política de vivienda y empleo", explica, "han conseguido el pleno empleo y alquileres a 15 euros gracias a recuperar la función social de la propiedad, a crear cooperativas de trabajo".

Miguel aboga por la expropiación de viviendas vacías, como Emma, quien asegura que en Sevilla hay 30.000 pisos vacíos. "No consiste en construir más, sino aprovechar el parque de viviendas existente", asegura Iván.

La precariedad laboral es otro tema candente. "Trabajamos por menos dinero cada vez", dice Aída Arroyo (Sevilla, 1982), becaria en el departamento de Ecología de la Universidad de Sevilla. Por eso, Miguel incide en la importancia de conseguir la plena igualdad de derechos de los inmigrantes: "Los sectores más dinámicos de la economía española se fundamentan en la mano de obra sin derechos, presionan los sueldos a la baja y cuanto menos tengan ellos, menos tendremos nosotros".

Otro rechazo es hacia el modelo de ciudad que se impone. "Se vende una ciudad que no se corresponde con la realidad social", añade Miguel, "hacen ciudades escaparate". Poniendo Sevilla como ejemplo, Pepa recuerda algunos planes de reurbanización en barrios populares que ahora son "de lujo" e inaccesibles. ¿Qué hacen los políticos? "El intento de incentivar el área metropolitana no funciona, los jóvenes tienen que irse a vivir a las afueras; tampoco hay una potenciación real del transporte público, porque en autobús se tarda una hora en llegar al centro de Sevilla", critica Aída.

"La política que hay que hacer es reinventar el sindicalismo, intervenir desde tu propio barrio", insiste Iván. Pero, ¿se puede cambiar la forma de hacer política? "Se hace caso a la gente que hace que le hagan caso", sentencia, "tenemos los políticos que nos merecemos".

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