Reportaje:

A los grandes se les cruzan los cables

Deutsche Telekom, France Télécom y Telecom Italia pasan por malos momentos

A los grandes ex monopolios europeos no le van muy bien las cosas. En sus mercados nacionales no paran de perder clientes, en particular en telefonía fija. En este segmento, todos menos Telefónica redujeron sus ingresos en 2006 y tuvieron resultados operativos (ebitda) negativos. En telefonía móvil tampoco les va muy bien en sus respectivos países, con ligeros aumentos de ingresos por debajo del 2% e incluso descensos como T-Mobile. Sólo su negocio en el exterior salva un poco sus cuentas.

El problema que comparten las grandes operadoras es que, a diferencia de lo que ocurrió durante la burbuja tecnológica, tienen que compatibilizar su expansión y el coste de los ajustes con una buena política de dividendos. Telefónica lo ha conseguido por el momento, aún a costa de un importante endeudamiento que supera los 50.000 millones de euros. Pero está por ver que hagan lo mismo Deutsche Telekom y France Télécom

Telecom Italia sigue tutelada muy de cerca por el Gobierno, que se opuso abiertamente a que cayera en manos de AT&T

La que peor lo tiene es Deutsche Telekom. Los empleados del grupo han protagonizado esta semana huelgas masivas a escala nacional, en el primer conflicto sindical desde su privatización hace 12 años.

Los empleados se oponen frontalmente a los planes de la empresa de transferir a 50.000 asalariados a empresas externas de atención al cliente con costes más bajos. Otro punto de desacuerdo es el plan de recorte de gastos que incluye una reducción salarial del 9% en los próximos dos años y medio para estos empleados de servicios y una prolongación de la semana laboral en cuatro horas hasta las 38 horas.

La operadora alemana mantiene bajo su paraguas a 120.000 personas sólo en Alemania. Y no le van muy bien las cosas. En el primer trimestre del año vio descender su beneficio neto hasta 459 millones de euros, un 57,9% menos que en los mismos meses de 2006. Esta caída se debió a la pérdida de casi 600.000 clientes en la división de telefonía fija en Alemania.

Venta de Ya.com

No va a ser fácil afrontar un ajuste en una empresa en la que gran parte de sus trabajadores conserva la condición de funcionario. El gesto del presidente ejecutivo, René Obermann, y de otros directivos de renunciar a parte de su sueldo no va a solucionar los problemas. La mejor prueba de esta crisis es la puesta a la venta de las divisiones no estratégicas en el exterior, entre ellas, la española Ya.com.

France Télécom tampoco tuvo un buen año en 2006. La unificación de todas las marcas bajo la denominación de Orange no pudo frenar la pérdida de clientes. Obtuvo un beneficio de 4.139 millones de euros, un 27% menos que en el ejercicio anterior, debido precisamente al deterioro de sus divisiones de servicios domésticos y empresariales. El beneficio operativo se situó en 6.988 millones, un 33% menos. En el primer trimestre ha remontado un poco el vuelo con crecimientos de ingresos y ebitda, aunque inferiores al 2%.

La empresa gala, en la que el Estado sigue siendo el accionista de control, vive momentos de cambio. Acaba de relevar al responsable de telefonía móvil, Sanjiv Ahuja. Pero los cambios pueden llegar a la cúpula tras la victoria de Nicolas Sarkozy en las elecciones presidenciales francesas.

En España, también acaban de relevar a su máximo responsable, Belarmino García, que pilotó con éxito la antigua Amena desde su nacimiento. Además, al tercer mercado en importancia le ha salido también un grano. Euskaltel, su antiguo socio, le ha arrebatado el 54% de los clientes que compartían en el País Vasco. El resultado de esa sangría es que en el primer trimestre y, por primera vez, perdieron abonados (56.000).

En telefonía fija, se enfrenta a una competencia cada vez más fuerte porque a sus rivales tradicionales (Telefónica, Ono y Jazztel) se les va a unir próximamente Vodafone, el principal candidato a hacerse con Ya.com. En el primer trimestre, los ingresos cayeron un 4,6%, pese a aumentar 41.000 sus clientes de ADSL, y cerrar el trimestre con 681.000 abonados.

Y si el operador francés vive momentos de cambio, mayor convulsión sufre Telecom Italia. Su presidente, Guido Rossi, dimitió hace un mes después de que Olimpia, la sociedad de Pirelli y máximo accionista, no le incluyese en su lista de candidatos para la renovación del Consejo de Administración.

Se trata del segundo relevo en menos de un año. En septiembre del año pasado, Rossi sustituyó al presidente de Pirelli, Marco Tronchetti Provera,, en la presidencia de Telecom Italia, después de su dimisión tras la polémica que generó el plan de reorganización de la empresa, que preveía separar los negocios de telefonía fija y móvil.

Pero puede que no sea el último relevo. La compra de Olimpia por el consorcio integrado por Telefónica, los bancos Mediobanca e Intesa Sanpaolo, la aseguradora Generali y la familia Benetton propiciará nuevos cambios, ya que controlarán el 23,6% del consejo. Además, Telecom Italia sigue tutelada muy de cerca por el Gobierno, que se opuso abiertamente a que cayera en manos de AT&T.

Portugal Telecom

Portugal Telecom pasa también por momentos de indefinición. Tras la fallida opa de Sonae, el accionariado está más dividido que nunca. La gestión del presidente ejecutivo de la operadora lusa, Henrique Granadeiro, está apoyada por el Gobierno y el Banco Espirito Santo. El otro frente lo lidera Telefónica.

La salida ordenada del capital de la multinacional española se antoja como la única vía de solución. La contrapartida puede ser la venta de Vivo, pero Telefónica quiere pagar un precio justo.

Las cifras tampoco acaban de cuadrarle a la operadora lusa. En el primer trimestre del año, unos beneficios de 176,6 millones de euros, un 16,3% menos que en el mismo periodo del año anterior. El descenso de beneficios se justificó por un incremento de los costes de 53 millones debido a la reestructuración laboral.

Manifestación de empleados de Deutsche Telekom ante la sede de la compañía en Bonn, Alemania.
Manifestación de empleados de Deutsche Telekom ante la sede de la compañía en Bonn, Alemania.EFE

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 19 de mayo de 2007.

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