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Necrológica:

Edgar Baitzel, presidente de la Ópera de los Ángeles

Impulsó los montajes arriesgados sin olvidar el aspecto comercial

Edgar Baitzel, presidente ejecutivo de la Ópera de Los Ángeles, que contribuyó extraordinariamente al éxito artístico y económico de la famosa compañía, ha muerto de cáncer en el Cedars-Sinai Medical Center de Los Ángeles. Su trabajo aunó los intereses comerciales y estéticos. Tenía 51 años.

"Le conozco desde hace 30 años y siempre he apreciado su conocimiento, su cultura y su preparación", declaró el director general de la Ópera de Los Ángeles, Plácido Domingo. "Cuando me ofrecieron este puesto, supe inmediatamente que él era la persona idónea y que iba a ser de gran ayuda para mí. Hemos sido muy felices trabajando juntos".

"Es una profunda tragedia para todos nosotros", afirmó el director de orquesta Kent Nagano desde Munich, Alemania. Nagano fue director musical de la Ópera de Los Ángeles desde 2001 hasta que se fue en 2006 para unirse a la Ópera Estatal de Baviera y la Sinfónica de Montreal como director musical. "Era un hombre brillante y dedicado que amaba la ópera y amaba el arte. Un compañero muy imaginativo y estimulante", aseguraba el sucesor de Nagano, James Conlon.

Domingo, que había trabajado previamente con Baitzel en Bonn, le trajo a Los Ángeles en 2001, primero como director de operaciones de la compañía. En 2003, Baitzel fue nombrado director artístico y, tres años después, presidente ejecutivo.

En su mandato, la compañía pasó de 66 representaciones previstas en la temporada 2001-2002 a 77 en la actual. Fue responsable de la creación de entre cuatro y cinco producciones nuevas en cada una de esas temporadas, incluidos los estrenos mundiales de Turandot, de Puccini, con el final nuevo de Luciano Berio en 2002; Nicholas and Alexandra, de Deborah Drattell, en 2003; y Grendel, de Elliot Goldenthal, en 2006. Además, ayudó a conseguir colaboraciones con directores de Broadway y Hollywood como Maximilian Schell, Julie Taymor, William Friedkin, Garry Marshall y Vincent Patterson.

Baitzel también impulsó una larga relación artística con el director alemán Achim Freyer, que debutó en EE UU con la Misa en Si menor de Bach para la Ópera de Los Ángeles en 2002 y volvió para dirigir La condenación de Fausto de Berlioz un año después. En las temporadas de 2008 a 2010 está previsto que Freyer lleve a escena el ciclo de los Nibelungos de Wagner. "Parte del cometido del arte es extender y superar fronteras y arriesgar algo", comentó Baitzelen 2002, hablando de las escenografías de Freyer, a veces polémicas. Admitió que, cuando programó la Misa en Si menor, "éramos muy conscientes de que esta pieza sería la más arriesgada de todo nuestro programa". Y añadió: "Es un riesgo artístico, pero no financiero. Sin embargo, tenemos que buscar un público nuevo que aprecie este tipo de trabajo".

Baitzel presidió la compañía en épocas difíciles. En 2000 se anunció su intención de montar el ciclo de Wagner con la escenografía del director alemán Peter Mussbach en colaboración con Industrial Light & Magic, el equipo de efectos especiales de George Lucas, pero la recesión económica que siguió al 11-S desbarató los planes. En 2003, la compañía canceló las representaciones de Guerra y Paz de Prokofiev por el Ballet de la Ópera de Kírov, también debido a dificultades económicas.

Tres años después, los problemas informáticos hacían inviable un imponente muro rotatorio de casi 15 metros de largo y ocho de alto, y 20 toneladas de peso, conocido como la unidad hielo-tierra, que se usaba en el montaje de Taymor del Grendel, a unos días del estreno. Sin embargo, la ópera acabó dando beneficios. Los problemas financieros también llevaron a la cancelación, esa misma temporada, del anunciado estreno mundial de Alicia en el País de las Maravillas, de Unsuk Chin, una obra defendida por Nagano. "Es una de las decisiones más dolorosas que Plácido, Kent y yo hemos tenido que tomar", confesó Baitzel en aquella época. .

Pese a los problemas, Baitzel conservó su optimismo. "Hay miembros de la junta directiva que dicen que no hay razón para que Los Ángeles no tenga la segunda compañía de ópera más grande del país", comentó el año pasado (en la actualidad es la cuarta en tamaño). Según él, la compañía "trabaja en estrategias empresariales que tenemos que trasladar al arte".

Baitzel, nacido en Coblenza, Alemania, en 1955, estudió musicología, literatura e historia del arte en la Universidad Johann Wolfgang von Goethe de Frankfurt. Comenzó su carrera escénica cuando todavía era estudiante, trabajando como ayudante de renombrados directores como Götz Friedrich y Jean-Pierre Ponnelle. Ocupó los puestos de director adjunto y director artístico en la Ópera de Karlsruhe. Durante cinco años fue director artístico de la Ópera de Bonn, tras lo cual sirvió como consejero artístico de la Ópera de Niza, en Francia, y también trabajó como director de escena de ópera independiente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 20 de mayo de 2007