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Reportaje:

"Estoy disfrutando"

Nadal vence a Djokovic en un gran partido y se juega hoy ante Davydenko

una plaza en la final del Open de Roma

Igor Andreev está harto. Harto de que le pidan entrevistas. Harto de decir "no" a los periódicos más prestigiosos del mundo. Harto de que le persigan todos los periodistas, de que le sigan todas las cámaras, de que todo el mundo quiera indagar en su vida, en sus lesiones, en las razones que le han llevado de ser la gran esperanza del tenis ruso a ocupar el puesto 177 entre los mejores jugadores del planeta. Andreev, que se ha criado en Valencia, que sólo ha ganado tres títulos en toda su carrera, es el centro de atención en todos los torneos. Y se ha acostumbrado a decir que no. A ocuparse de sí mismo. Y a poner cara de póquer ante la pregunta que le persigue una y otra vez, siempre, esté donde esté, gane o pierda, deshaga o haga la maleta en busca de un nuevo torneo: "Igor, ¿cómo se le gana a Rafael Nadal sobre tierra?"

El español marcha imparable: ayer sumó su 75ª victoria seguida sobre polvo de ladrillo

En 2005, Andreev eliminó a Nadal en Valencia. No es un dato menor. En Valencia se juega sobre tierra. Y esa victoria convierte a Andreev en el último hombre que ha ganado a Nadal sobre arcilla. Desde entonces, el español marcha imparable: ayer sumó su 75ª victoria seguida sobre polvo de ladrillo, derrotando a Novak Djokovic en el Open de Roma, donde hoy jugará las semifinales ante Davydenko (6-2 y 6-3).

"Ha sido un partidazo", resumió el español. "Lo he visto dificilísimo. Djokovic pega muy fuerte. Me ha sorprendido", reconoció. Nadal juega en Roma como en casa. Cada vez que gana suena Manolo Escobar y su Que viva España. El público romano está acostumbrado a los mitos y sabe que presencia una actuación de leyenda: el español se enfrenta al reto de ganar tres veces el torneo, lo que no ha conseguido nadie en la historia.

En su camino hacia la final, Nadal va asfaltando la sospecha de que sólo la enfermedad o el despiste pueden acabar con su racha victoriosa sobre arcilla. Ayer tuvo enfrente a un tenista imperial. Al jugador que más torneos ha ganado en lo que va de temporada junto a él mismo y a Federer (3). Venció Nadal. "He tenido que jugar al máximo para ganar el partido. Djokovic le da muy bien con la derecha, es impresionante. Estoy jugando bastante, bastante bien. Disfruto", admitió el español antes de perder junto a Carlos Moyà en las semifinales del torneo de dobles ante los gemelos Bryan.

Para Nadal la victoria sobre el serbio no fue una victoria cualquiera. Djokovic es un tenista especial. De su misma generación. Un tipo que no mira, apunta. Que no golpea, pega. Y que saca con mala uva. Con todo eso de su lado, más una fe a prueba de disgustos, el serbio ni siquiera le arañó un set a Nadal, que sudó, sufrió y volvió a ganar.

El español ya se ha impuesto este año sobre arcilla a Federer, Djokovic, Cañas y Berdych, los tenistas más en forma del circuito. Ninguno le ha ganado un set. Nadie ha encontrado forma de hacerle daño. Y por eso los vestuarios del circuito se están llenando de diccionarios de ruso. Todo el mundo quiere hacerle una pregunta a Igor Andreev.

Cuartos de final: Fernando González (Chi.)-Juan Ignacio Chela (Arg.), 6-3 y 6-4. Rafael Nadal-Novak Djokovic (Serb.), 62 y 6-3. Filippo Volandri (Ita.)-Tomas Berdych (R. Ch.), 6-2 y 6-3. Nikolay Davydenko (Rus.)-Tommy Robredo, 1-6, 6-3 y 6-3.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de mayo de 2007