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Reportaje:MÚSICA

Aires de fresca melancolía

Es uno de los nuevos nombres del panorama musical español que está haciéndose un lugar gracias a un estilo de lánguida elegancia y fantasía cotidiana. Abraham Boba es un crooner que toca al piano canciones levemente extrañas. Su primer disco grabado en directo en estudio ofrece momentos de despreocupado placer.

Abraham Boba se sienta al piano, se inclina, y suelta con grave y sedosa voz, una tras otra, las historias íntimas y extrañas que le vienen a la mente. Turista feliz, Historia de otro, Las hermanas Sánchez. El primer disco que firma con este nombre el músico vigués David Cobas Pereiro define un estilo de natural elegancia, fresca melancolía, ajena a poses de dramatismo forzado. "Las canciones de este disco salieron de forma inmediata, sin pensarlas demasiado", explica. "Surgen de historias personales y, tanto en lo lírico como en lo musical, fueron definiendo lo que buscaba en esta nueva etapa de mi carrera. Algo intimista, pero con fantasía".

Ha querido dejar atrás sus anteriores experiencias con Tedium y el dúo instrumental Belmonde. Cambió de ciudad. Llegó a Barcelona para estudiar orquestación, armonía. Cambió de nombre. "Lo de Abraham Boba viene de que buscaba una conexión entre lo clásico y lo moderno. Entre lo masculino y lo femenino. No lo hice con el ánimo de crear un personaje, ni de transformarme. Podría firmarlo como David Cobas, pero quería alejarme de mi proyecto anterior".

Para dar sentido a este trabajo ha elegido la formación de trío, con Pablo Magariños a la batería y percusión, y Ricardo Díaz, al contrabajo y bajo eléctrico. Él canta y toca un piano Steinway de gran cola, un órgano Hammond y un piano eléctrico Fender Rhodes. Se encerraron en los estudios madrileños de Cinearte y prescindieron de todo lo que pudiera condicionar demasiado su sonido. "Grabamos tocando en directo para que no se pierda el ambiente. Quería que las canciones pudieran respirar ampliamente, por eso todas tienen la misma instrumentación. Sin recargar los detalles".

La respiración de estos te

mas tiene también el aliento de unos arreglos de cuerdas interpretados por Úrsula Martín y Suso Moreno, y los coros de Coqué Azcona. Son temas que entran dentro de un pop sobrio y sofisticado. No hay muchos ejemplos de este tipo de intérprete hoy en España. Lo más cercano es quizá la nueva chanson francesa, con nombres como el de Vicente Delerm. "Creo que, en lo musical, había un espacio vacío en este campo en España. Y me siento cómodo en él".

Una de las cosas que distinguen este trabajo es la conjunción de música y letras. Cercano a cierta tradición de canción de autor con un aire muy contemporáneo. Frases largas con una oscilación de ola. Paisajes fantásticos y personajes sugerentes. Abraham Boba escribe versos como: "Las hermanas Sánchez montaron una empresa en la que convertían las vidas en rompecabezas". "Muchas de las letras son narraciones de cosas que me han sucedido a mí. Me interesa hablar de temas universales a partir de lo personal".

Es sólo el primer trabajo de un nombre artístico que nace con un estilo muy definido, de los que dejan un evocador regusto y hacen de la soledad un placer. Un clásico moderno que se deja caer con ligereza en una silla próxima y familiar. Ha sido telonero de Micah P. Hinson y ha participado también en uno de los conciertos en homenaje a Leonard Cohen. "Es una música polivalente", observa Boba. "Un pop construido con partituras y armonías que puede interesar tanto a un público de festivales como al que busca relajarse en un bar o en un auditorio".

Abraham Boba (Limbostarr) actúa el 17 de mayo en Madrid (Sala Costello) y el 18 en Barcelona (Sala Be-Cool).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de mayo de 2007