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Reportaje:MÚSICA

La luz anómala de Mus

¿Un grupo de pop-folk cantado en asturiano, que conoce escenarios de Rusia, Taiwan o Estados Unidos pero apenas actúa por España? Nació hace diez años en Gijón y lo forman Fran Gayo y Mónica Vacas. Reivindicativos lingüística y socialmente, presentan ahora su cuarto álbum, el luminoso La vida.

Lo peor fue cuando nos intentaron encasillar como trip-hop con vocalista femenina. Menos mal que enseguida surgió Najwajean, el proyecto de Najwa Nimri y Carlos Jean, y se quedó con la etiqueta". Fran Gayo (Gijón, 1970), compositor de Mus y marido de la otra mitad del dúo, la cantante Mónica Vacas, desprende calma y cierta sorna. O firmeza a la hora de ejercer la portavocía: "Nos parece muy importante no caer en el pastiche ni en los discos masticados, y encontrar un espacio intermedio, libre de interferencias, donde se pueda oír tu propia voz. Aunque está bien que al referirse a nosotros se hable de pop, y también de folk hasta cierto punto", se explaya Fran. La carrera de Mus alberga incluso un disco de música ambiental, pero ninguno tan brillante como el cálido La vida, (Greenufos), cuarto en diez años de trayectoria, y compuesto con el autoarpa como espinazo. "Es un instrumento de cuerda típico del folk anglosajón de los sesenta o del country. June Carter sale tocándolo en Walk the line, la película biográfica de Johnny Cash. Me hice con uno porque pensé que era una evolución de la cítara y luego resultó mejor: servía como columna vertebral y no sólo para detalles".

¿Y las letras? En La vida Mus, a diferencia de trabajos anteriores, no ofrece ningún tema ciento por ciento tradicional, sino que opta por musicar textos rescatados de la lírica asturiana y otros propios. "En los nuestros nos planteamos respetar ciertas estructuras y expresiones arcaicas, como piropos del tipo 'prenda del alma', para darle al disco uniformidad", añade Fran. Rebobinemos para ver de dónde surge ese interés por la lengua ("no me gusta el término bable, lo usan los que la ven parte del pasado") y por el folk asturianos: "Antes de Mus yo tocaba la gaita, que estudié de jovencito, y el clarinete en un grupo de música tradicional. Lo novedoso fue salirse de ese ámbito y aplicar otro tipo de arreglos. De una especie de salvar las ballenas hemos pasado a verlo como fuente de aprendizaje". Y puestos a rebuscar, mejor en el cancionero escrito que en viejas grabaciones: "Sólo alguna oscura cinta de tonada asturiana, para evitar piezas ya recogidas por gente como Hevia. En el primero sí que sacamos una canción que había recuperado Víctor Manuel en los setenta". ¿Y la experiencia de la susurrante Mónica? "Ninguna hasta Mus. La música, eso sí, siempre presente en su casa: el padre desde joven cantó flamenco y copla, aunque provienen de Zamora".

La vida casi se tituló como su corte inicial, Per tierres baxes. "Lo barajamos, pero a Mónica le sonaba a El señor de los anillos. Es un poema popular y alude a los vaqueiros de alzada, montañeses que tuvieron que mudarse a la tierra llana, aprender sus normas e incluso padecer racismo". Buena parte de la escena gijonesa apoya sus esfuerzos lingüísticos: desde el coproductor de sus dos últimos discos, Pedro Vigil, a la aportación instrumental de miembros de Manta Ray, además del cantautor Nacho Vegas, invitado en su concierto en Madrid el pasado 13 de marzo. Ahora preparan nuevas actuaciones en España. "En Taiwan metimos entre dos días 900 personas en la sala. Eso no quita para que Mónica aún siga ensayando en el coche, camino de su trabajo".

Mus actúa el 30 de mayo en Barcelona (Primavera Sound) y el 14 de junio en Oviedo (Festival Intersecciones).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 5 de mayo de 2007