Juicio por el mayor atentado en España | 11-M

El teléfono de uno de los terroristas llevó al piso de Leganés

La policía consiguió localizar el piso de los suicidas de Leganés en la mañana del día 3, siguiendo el cruce de llamadas del teléfono del hoy huido Said Berraj, el mensajero de Al Qaeda. El comisario Enrique García Castaño, jefe de la Unidad Central de Apoyo Operativo, detalló ayer en la sala las gestiones que hizo personalmente y que propiciaron el hallazgo, y cómo sus agentes confirmaron que allí estaban los terroristas que acabaron suicidándose y asesinando al geo Francisco Javier Torronteras. También fueron sus hombres los que vieron huir a Abdelmajid Bouchar y los que fueron tiroteados desde la ventana del piso de la calle de Carmen Martín Gaite de Leganés.

El análisis de la tarjeta que estaba en la única bomba desactivada, además de conducir a la detención de Jamal Zougam, permitió rastrear otra treintena de tarjetas. Ya el mismo día 3, los investigadores comprobaron que en el listado había un número que era casi correlativo al de Berraj. "Pensamos que podían haberse comprado los dos teléfonos en la misma tienda y nos pusimos a chequearlo", declaró el jefe de la UCAO.

García Castaño, en compañía del comisario de la Unidad Central de Información Exterior (UCIE) Rafael Gómez Menor, comprobó que una de esas llamadas era a un teléfono fijo, que correspondía a una inmobiliaria de Leganés. "Allí fueron dos funcionarios y el dueño de la inmobiliaria contó que hacía un mes había alquilado un piso a un árabe, no recuerdo si Mohamed Belhadj o Mohamed Afallah, en la calle de Carmen Martín Gaite", añadió.

Sin casquillos de bala

La UCAO mandó agentes al portal a hacer comprobaciones. "Fueron allí, tocaron el telefonillo y preguntaron: 'Está Pepe', y nos dicen que allí no hay Pepe. Entonces fue cuando baja Bouchar, cuando la huida, los tiros y los gritos". El fiscal Javier Zaragoza preguntó por los disparos: "Sí, dispararon varias veces". La pregunta venía a cuento porque una de las abogadas de la teoría de la conspiración, la representante de la Asociación de Víctimas del Terrorismo Manuela Rubio, había estado preguntando toda la mañana a 16 artificieros si habían recogido casquillos de bala, que ninguno halló.

García Castaño contó también como esa misma tarde Abdelkader Kooujaa pidió a la policía que lo condujera al piso en el que estaba refugiado su hermano Abdennabi Kounjaa, uno de los siete suicidas de Leganés, para intentar convencerle de que no se suicidase. Lo que contó el hermano es que Abdennabi le había llamado para decirle que estaba en un piso de Leganés y que quería suicidarse. Lo que no supo decir García Castaño es por qué sus superiores no barajaron la posibilidad de llevarle a Leganés a parlamentar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0024, 24 de abril de 2007.

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