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COLUMNA

Razones

Al margen de los resultados prácticos a que den lugar, las elecciones francesas han dejado en la parte de acá de los Pirineos el desconcierto causado por unos intelectuales franceses de prestigio que durante la campaña apoyaron al candidato de la derecha, no al dictado de sus convicciones ni de sus intereses, sino por considerar que esta opción, en vista de las circunstancias, era preferible a otra. En la parte de acá de los Pirineos, donde la ropa de confección es barata, muchos se apresuraron a rasgar sus vestiduras. Aquí un intelectual es de izquierdas por decreto y si se pasa al otro bando o es un tránsfuga o ha perdido el oremus. Adherencias de cuando la política española era tribal y el que no estaba dentro del cercado era un salteador de camino. Todavía hoy la independencia es sospechosa, el que insiste en argumentar es porque quiere vender una moto y el que se muestra ambivalente es un nena.

De esta actitud preconciliar se ha desmarcado estos días la escritora María de la Pau Janer, que ha puesto su imagen y su talento en el nido del PP balear, se ha declarado dispuesta a desempeñar un cargo en el futuro gobierno y ha reiterado que esto no implica que ella comulgue ideológicamente con el partido a cuyas filas se ha sumado. Por supuesto, María de la Pau Janer es muy libre de hacer lo que le dé la gana en este terreno y en todos los demás, pero si actúa en tanto que figura pública, uno espera lo que antiguamente se llamaba una exposición razonada. A diferencia de lo que ocurre al otro lado de los Pirineos, donde predomina el hábito de justificar los actos, individuales y colectivos, en la parte de acá las razones de los actos no se declaran, y a veces tampoco se declaran sus correspondientes beneficios. Y al que no calle, tortazo en la cara. No digo que éste sea el caso que ahora nos ocupa, claro, pero si bien con lo que lleva dicho basta y sobra para justificar el desplazamiento estratégico a una formación cuya filosofía se puede apreciar a simple vista sobrevolando el archipiélago, para bien suyo y de todos María de la Pau Janer debería presentar un andamiaje teórico más sólido si quiere ser asimilada a los intelectuales franceses y no ser lo que el propio PP ha calificado gozosamente de fichaje.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 23 de abril de 2007