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EL DÍA DE LA TIERRA

País Valenciano: Referente de mala gestión ambiental

La coincidencia del Día de la Tierra con el final de legislatura nos brinda una excelente ocasión para revisar el comportamiento medioambiental del Gobierno del PP. Aquellas políticas que por su importancia son determinantes para nuestra salud, futuro y calidad de vida.

Sin lugar a dudas nos encontramos con un territorio cada vez más degradado, un medio ambiente cada vez más agredido y con problemas ambientales de gran calado cuyo rumbo es necesario modificar de manera urgente.

Lo cierto es que en estos momentos carecemos de lo más esencial: estrategias que nos conduzcan hacia modelos de producción y consumo, de utilización del suelo, la energía, el agua y los recursos claramente sostenibles, con garantía de futuro.

La Estrategia Valenciana de Desarrollo Sostenible se quedó en la publicación de unas deficientes bases, allá por el año 2004. Nada más se supo de ella, por eso los valencianos somos de los que menos conocemos nuestra realidad ambiental. Los únicos trabajos de investigación sobre indicadores ambientales los patrocinó Bancaixa en el año 1998 y nosotros mismos, Comisiones Obreras en 2002 (en breve verá la luz un nuevo informe nuestro sobre el tema). Jamás el Gobierno valenciano ha hecho público, como se supone que es su obligación, dato o información alguna que siente las bases para garantizar un desarrollo y un bienestar con futuro.

Este Gobierno que ahora termina se ha distinguido por el incumplimiento de sus compromisos en materia de medio ambiente con los agentes sociales. El documento Actualización y Desarrollo del Plan Valenciano por el Crecimiento y el Empleo que suscribimos en septiembre de 2005 Gobierno, patronal y sindicatos ha sido incumplido en materia ambiental de la A a la Z por el Gobierno del PP.

Este compromiso recogía, además de la elaboración de la Estrategia de Desarrollo Sostenible, un sistema de seguimiento y evaluación para medir el grado de consecución de sus objetivos. Igualmente existía el compromiso de poner en marcha un marco permanente de debate y participación con los agentes sociales. Nada se ha hecho.

En la misma tónica de desprecio hacia la sociedad se sitúan la Agenda 21 Regional, el Plan de Gestión de los Residuos Industriales y el desarrollo de Sistemas de Gestión Medioambiental en la industria. El Plan de Gestión de los Residuos Urbanos queda en evidencia ante la inaceptable situación del vertedero de Fervasa en Aldaia, un claro exponente de desinterés y mala gestión. Aquí sólo hay dinero para el cemento; y tanto debe haber que en un ejercicio insuperable de cinismo, se insulta a la comisión que investiga el desgobierno urbanístico enviada por el Parlamento europeo.

De especial gravedad es el incumplimiento de los compromisos frente al Protocolo de Kyoto para frenar el cambio climático. Ni se ha promovido la participación de los agentes sociales ni se ha constituido la acordada Comisión de Seguimiento. Se carece de un plan de lanzamiento de las energías renovables, energías baratas, limpias y creadoras de empleo. El transporte y la movilidad están fundamentadas sobre la carretera y el uso indiscriminado del coche, que supone el 40% de las emisiones de CO2, destrucción del territorio y una siniestralidad insoportable. Así, el País Valenciano se sitúa en este y otros ámbitos en el furgón de cola, por el incremento de las emisiones de gases de efecto invernadero y la insostenibilidad de sus políticas, siendo el territorio del Estado con más riesgos sobre nuestros sistemas naturales y actividades productivas.

Mientras la comunidad científica advierte de la pérdida inminente del 30% de la biodiversidad y una reducción de los recursos hídricos del 30%, el PP lanza loas a su fracasada política ambiental, concebida para la manipulación y la propaganda con su patético agua para todos, en tanto obstaculiza las acciones del Programa AGUA del Ministerio de Medio Ambiente que nos garantiza y asegura el recurso. Los informes de la ONU sobre los devastadores efectos del cambio climático son papel mojado para el PP.

El balance no puede ser más negativo. Deja este gobierno un panorama ambiental que costará mucho de mitigar. En primer lugar porque hay que frenar las perversas inercias que tantos años de desgobierno han creado y en segundo porque restaurar el territorio donde sea posible, diseñar y aplicar políticas ambientales sostenibles, no es cosa que se haga en dos días.

Joan Martínez y Antoni Montesinos. Secretaría de Medi Ambient i Salut Laboral CS CCOO PV.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 22 de abril de 2007