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Editorial:

Otra vez las armas

El nombre de la Universidad Politécnica de Virginia y el de la localidad de Blacksburg se unen desde ayer a la infame lista de comunidades escolares norteamericanas golpeadas por la locura de una matanza. La tragedia, que dejó una treintena de muertos a tiros, todavía debe ser investigada, pero es fácil reconocer un modelo común: la facilidad de acceso a las armas en Estados Unidos. Es lo que pasó en 1999 en el instituto de enseñanza media de Columbine, en Colorado, cuando dos estudiantes mataron a 12 compañeros y un profesor antes de suicidarse, o lo que ocurrió en 1966 en la Universidad de Tejas, donde murieron 16 personas y que hasta ayer tenía el triste récord de muertes.

"Una tragedia de proporciones monumentales", dijo ayer el rector del centro. Pero declaraciones similares se escucharon en las tragedias anteriores. Columbine reabrió el debate sobre la necesidad de articular controles sobre las armas; la discusión endureció algunas leyes y reforzó la seguridad en los centros escolares, pero las restricciones dependen de los Estados y las medidas de control son sistemáticamente desafiadas por la interpretación abusiva de la Segunda Enmienda de la Constitución, redactada antes de que hubiera un Ejército federal y la Guardia Nacional, y que dice que "siendo una milicia bien preparada necesaria para la seguridad de un Estado libre, el derecho a tener la responsabilidad de un arma no debe ser vulnerado".

Cuenta también el hecho de que Virginia, en donde tiene su sede la poderosa Asociación Nacional del Rifle, el lobby de las armas, siempre ha estado a la vanguardia del extendido e histórico amor a las armas presente en todo el país. En todo caso, esta tragedia relanzará el debate y habrá nuevas voces que pedirán el refuerzo de los controles de armas ya existentes; quizá el nuevo equilibrio de fuerzas en el Congreso permita avances en este sentido, pero no hay que hacerse ilusiones: en las campañas electorales, los candidatos raramente se permiten respaldar iniciativas de control. Es más popular hacerse fotos con indumentaria de cazador.

"¿Alguien puede responder por qué parece que los buenos mueren antes? ¿Alguien puede decirme por qué? ¿Alguien puede decirme por qué?", cantó el rapero Tupac Shakur recordando a las víctimas de la escuela de Columbine. Años después, la pregunta es la misma. La respuesta sigue flotando en el aire.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 17 de abril de 2007