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Entrevista:ANTONIO PÉREZ | Presidente y consejero delegado de Eastman Kodak

"O cambiábamos o Kodak dejaba de existir"

Cuando le ofrecieron dirigir una de las 500 mayores multinacionales de Estados Unidos, el gallego Antonio Pérez sabía que no le había caído un trabajo sencillo. La fotografía digital amenazaba con comerse a la tradicional y, con ella, a Eastman Kodak, fundada en 1888. El plan de reestructuración que se hizo público en 2003 y que concluirá a finales de año ha dejado por el camino a 50.000 de sus 90.000 empleados (144 en España).

Al finalizar la entrevista, Pérez se acerca al periodista, le muestra un móvil de última generación que saca de su bolsillo y dice: "Una vez me preguntaron a qué hora empiezo por la mañana. Yo duermo con esto, lo pongo al lado de la cama, y estoy conectado a todas horas. Yo no empiezo ni acabo, yo vivo con esto. Cuando se juzga a la gente por lo que le pagan, hay que considerar también qué es lo que le piden a uno". "Me llamaron para eso", afirma Pérez, de 61 años, y al que los 17 que lleva en EE UU le hacen titubear con muchas palabras en castellano. Ahora está contento porque, según dice, lo peor ya ha pasado.

"Me gusta vivir con la ansiedad de reestructurar una empresa y reducir 50.000 empleos. Otra gente no podría"

"Hemos gastado mucho dinero en indemnizar a los trabajadores. Por ellos, pero también por la marca"

"Para tener éxito hay que levantarse todas las mañanas antes que nadie y trabajar todos los días el que más"

"Kodak ha renunciado a vender cámaras digitales baratas. Creo que van a ser sustituidas por los móviles"

Pregunta. ¿Cuáles son los resultados del reajuste?

Respuesta. Cuando llegué, el declive de la película fotográfica estaba claro, y acelerándose. Pensé que no nos quedaba más remedio que ejecutar un plan muy rápido y nos dimos cuatro años. De nuestras fábricas por todo el mundo, sólo nos queda una, muy reducida, en Rochester (EE UU) y otra, en Inglaterra. Ahora son muy eficientes porque, aunque el negocio de la película ha decrecido, sigue siendo un buen negocio, sobre todo, para el cine.

P. ¿Cómo ha afrontado un recorte tan brutal?

R. Ha sido muy duro, pero la empresa lo ha entendido bien. Cuando iba a las fábricas, siempre empezaba mis presentaciones pidiendo que se levantaran los que tuvieran una cámara digital en casa. Y claro, mucha gente se levantaba. Yo decía, éste es el problema: que vosotros mismos, que vivís de fabricar películas, no las estáis usando. Les decía que el mundo no iba a cambiar y que ellos eran la mejor muestra de que la película iba a desaparecer.

P. ¿Y cómo reaccionaban?

R. De lo que estoy muy orgulloso es de que no ha habido ni una sola interrupción del trabajo en ninguna planta. Nos ha costado mucho dinero, 1.200 millones de dólares (890 millones de euros) cada uno de los cuatro años, pero había que hacerlo. Primero, por tratar bien a nuestros empleados. Pero también por mantener el valor de la marca. A la gente le gusta Kodak y había que hacerlo por las dos razones. La mitad de los 4.800 millones lo hemos gastado en indemnizaciones y la otra mitad en la amortización acelerada de los activos.

P. ¿Se ha sentido apoyado?

R. Los empleados tienen una dedicación a esta empresa única. Es de las últimas donde yo he sentido esa devoción a la marca, que existía hace 20 años y que he visto desaparecer. Esto no se podría haber hecho sin la ayuda de miles de empleados.

P. En 2005, perdieron 1.261 millones de dólares, y en 2006, 601. ¿Ven la luz al final del túnel?

R. En 2008, cuando termine la reestructuración, volveremos a tener beneficios.

P. ¿Cogió a contrapié la revolución digital a Kodak?

R. Completamente. No quiero juzgar el pasado, pero obviamente esta transformación habría sido mucho más fácil si la hubiéramos empezado en 1995 o 1997. Ahora, mirando hacia atrás, es muy fácil decirlo. El grupo que dirigía Kodak creyó que la vida del negocio de la película iba a ser más larga. Cuando yo entré, sabía que no nos quedaba más remedio que hacer una transformación enorme, quizá única en la historia de esta industria. O hacíamos esto o la compañía dejaba de existir. Era cuestión de tiempo.

P. 2005 fue el primer año en el que el negocio digital superó al analógico, ¿cómo están ahora?

R. En 2007 acabaremos en torno al 80%. E irá a más porque la película se quedará estancada o bajará. Lo que ha sido muy importante, lo que define el éxito de la transición, es que el incremento de los beneficios del área digital fue en 2006 más grande que la reducción de la parte analógica. Este dato es para mí crucial porque significa que hemos pasado lo peor. Hemos sobrevivido al declive de la película. El año pasado fue el más difícil. Ahora hay que acabar la transición y demostrar que el crecimiento de los negocios digitales es real. Somos ahora el primer vendedor de cámaras digitales en Estados Unidos y el tercero mundial.

P. Hace un año decía que quería centrarse en las tres áreas (captura de imagen, artes gráficas y salud) en las que Kodak podría estar entre el número uno y el dos. Y renunciar al resto...

R. Nunca dije tres áreas. Dije en las áreas en las que podíamos ser número uno o dos.

P. Ya, pero la división de salud estaba dentro y la han vendido este año a la canadiense Onex por 2.250 millones de dólares.

R. En aquel momento, evidentemente, no podía decir que íbamos a deshacernos del área de salud. Nos hacía falta recapitalizar la empresa. Además, con esta venta hemos reducido nuestra deuda y logrado una cuenta de resultados fortísima, algo muy importante en una época de crecimiento digital.

P. Ahora lanzan una nueva impresora de inyección por tinta.

R. El mercado de la impresión ha tenido un modelo estable en los últimos 20 años y era un momento muy bueno para irrumpir. Podemos comercializar las tintas con un precio hasta un 50% por debajo de nuestros competidores.

P. ¿Cuál será el papel de los móviles en la fotografía?

R. El año pasado abandonamos el negocio de las cámaras más baratas porque no había margen. Vimos que dentro de poco serán sustituidas por los móviles, que ahora son sólo un teléfono al que se le ha añadido un sensor. Pero cuando se conciban los dos aparatos desde el principio, se verán los beneficios. Nosotros estamos codi-señando con Motorola desde hace un año este tipo de arquitectura. Y el resultado se verá pronto.

P. ¿Sustituirán los móviles a la fotografía amateur?

R. Yo creo que sí. Las cámaras que llevan incorporadas ahora son sólo juguetes. No tienen flash, ni sensores... A finales de este año se van a ver cámaras de verdad con teléfonos de verdad y eso va a cambiar la manera de hacer fotografía. La gente tendrá quizá otras cámaras con más características para el día del cumpleaños, pero la imagen espontánea se hará con productos multifuncionales.

P. En una entrevista que dio a este periódico en 2003, decía que hacía la mitad de sus fotos en analógico. ¿Sigue siendo así?

R. Continúo usando película. Aunque no soy un consumidor representativo, porque tengo un estudio fotográfico en casa. Para fotografías espontáneas siempre uso digital. Pero si hago un retrato a mi hija un día especial, lo hago con película. Sabiendo usar la luz, se consiguen cosas maravillosas.

P. ¿A qué quedará reducida la fotografía tradicional?

R. A casos especiales y a gente que sepa usar la cámara muy bien. La mayor parte de la gente que se compra cámaras Réflex, muy caras, las utilizan en el modo automático. No sé para qué se compran un aparato de 1.000 euros y lo ponen en el automático. Las cámaras digitales van a tomar la mayoría del mercado, sin duda. En momentos especiales, podrás usar otro tipo de cámara... si sabes utilizarla.

P. En junio de 2005, le nombraron consejero delegado de Kodak; y desde enero de 2006 es usted también el presidente. ¿Cómo hace un ejecutivo gallego para presidir una multinacional?

R. ¿Usted sabe quién es Paul Getty [el industrial estadounidense de principios del siglo XX]? Una vez le preguntaron qué había que hacer para tener mucho éxito. Dijo sólo tres cosas: lo primero, levantarse antes que nadie por la mañana; segundo, trabajar más que nadie todos los días de tu vida, y lo tercero, encontrar petróleo. Cuando la gente se reía, decía: 'Ya sé que es difícil, pero si no cumples el punto uno y el dos, seguro que no encuentras petróleo nunca'. Yo nunca planeé estar donde estoy, sólo me levanté temprano y trabajé lo mejor que pude. Me gusta crear cosas y nunca he tenido miedo a los retos. Para estar aquí, tienes que

querer, really, pero de verdad. Pregunta a alguien si quiere reestructurar una empresa y reducir 50.000 empleos. Hay gente que no puede vivir con esa ansiedad, y a mí me gusta.

P. El presidente del BBVA, Francisco González, dijo que su salario [9,8 millones de euros el año pasado] era éticamente discutible. En 2006, Kodak le pagó 7,4 millones de dólares. ¿Qué opina de estas palabras?

R. Esto es un mercado como todos los demás. Hay una demanda y una oferta. Las cosas funcionan como funcionan. El puesto es para cualquiera que lo quiera. No viene por el apellido, te presentas y escogen al que quieren.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 15 de abril de 2007